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domingo, noviembre 11

227-En busca de la mente de Cristo

En busca de la mente de Cristo
Este ensayo, más que una enseñanza, es una reflexión.¿puede alguien caminar como un siervo de Dios, y dirigir como lo hizo Jesús, sin entender primero la mente de Cristo?
1 Corintios 2:16"Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo"

Cláusula #227
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En busca de la mente de Cristo
Este ensayo, más que una enseñanza, es una reflexión.¿puede alguien caminar como un siervo de Dios, y dirigir como lo hizo Jesús, sin entender primero la mente de Cristo?



Este artículo plantea preguntas que requieren de toda una vida para ser contestadas.
Pero pensar en ellas es un paso crucial para llegar a ser como Jesucristo.

El que cree que Filipenses 2:5 es un pasaje fácil de entender, tiene una perspectiva muy simplista de las Escrituras. En lo que superficialmente parece ser una declaración no complicada –"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús"– se encuentra un reto increíble: primero entenderlo en verdad y después ponerlo en práctica.

Además de esto, el versículo 5 es sólo la introducción de un concepto aún más profundo que se expone en los versículos 6-8, donde leemos que dos de las grandes características de la mente de Jesús fueron su humildad y el estar dispuesto a tomar "forma de siervo". Esto claramente implica que somos llamados para aprender a seguir sus pasos en ese sentido también.

Pero ¿puede alguien caminar como un siervo de Dios, y dirigir como lo hizo Jesús, sin entender primero la mente de Cristo?

Más preguntas que respuestas

Se dice que Henry Ford hizo la siguiente observación: "Pensar es el trabajo más duro que hay; esa es la razón por la que ¡tan pocas personas lo hacen!", y dicen que dijo:"la imaginación es una cosa, Y PAGARÉ MÁS por ese artículo, que por cualquier otro". El propósito de este artículo es dar inicio a un trabajo mental duro al plantear más preguntas que respuestas. Este es también el primero de una serie de artículos en los que se examinarán muchos aspectos del corazón de un siervo, a la luz del ejemplo y las enseñanzas de Jesucristo. El propósito de este artículo es hacernos pensar respecto a pensar: pensar acerca de la mente de Cristo.

Esto es trabajo difícil, verdaderamente una ocupación de toda la vida, pero ¡trae consigo una gran recompensa! La recompensa es que a medida que vamos entendiendo la mente de Cristo, más podemos asumir la forma de un siervo parecido a él.

La "forma de siervo" no era simplemente la apariencia externa de Jesús, era su manera de pensar en muchos aspectos de la vida. Ni tampoco el tomar "forma de siervo" era simplemente desempeñar ciertos actos de servicio.

Cuando se piensa desde una perspectiva puramente humana, se puede suponer que el liderazgo de servicio tiene que ver tan sólo con el hecho de servir. ¡Oh no! Es algo mucho más complejo, con muchos factores, tales como las acciones apropiadas (dependiendo de la persona y las circunstancias), motivación, tener los propósitos, métodos y técnicas correctos, todo lo cual emana de la manera en que pensamos.

"Servir" y "ser siervo" no son la misma cosa. Servir es un acontecimiento, algo que uno hace; ser siervo es una manera de ser, lo que uno es, basado en su manera de pensar. Todos los verdaderos siervos sirven, pero no todo acto de servicio emana necesariamente del corazón puro de un siervo parecido a Cristo.

Así, para los seguidores de Cristo, inquisitivos y esforzados, el Espíritu de Dios continuamente confronta el espíritu humano con preguntas provocativas, profundamente personales: "¿Piensa usted en la manera en que él pensaba? ¿Entiende usted todos los aspectos relacionados con tomar la forma de siervo?"

Dios inicia a sus discípulos en una búsqueda de toda la vida por la respuesta a la pregunta: ¿Qué es, en verdad, la mente de Cristo, y cómo puedo permitir de manera más eficaz que su mente esté en mí? Esto conduce a muchas otras preguntas:

¿Entiendo yo cómo pensaba él, y por qué?
¿Qué efecto tenía su forma de pensar sobre su capacidad para dirigir?
¿Qué efecto tenía su forma de pensar sobre su manera de dirigir?
¿Qué estaba de continuo en la mente de Jesús que gobernaba su actitud y sus acciones?
¿Cómo se relacionaba eso con su mentalidad de siervo?
¿Cómo debe funcionar esto en mi vida?

¿Cómo pensaba él?

Examinemos esto un poco más a fondo, considerando varias esferas específicas de pensamiento que gobernaban todas las acciones subsecuentes de Jesús:

¿Cómo pensaba él acerca de sí mismo; qué perspectiva tenía de sí mismo?
¿Cómo pensaba él acerca de otras personas; qué perspectiva tenía de ellas?
¿Cómo pensaba él acerca de su posición, cargo o responsabilidad?
¿Cómo pensaba él acerca de estructurar su iglesia? ¿Por qué la estableció en la forma en que lo hizo?
¿Cómo pensaba él acerca de usar su poder, autoridad y dominio?
¿Cómo pensaba él acerca de tomar decisiones?
¿Cómo pensaba él acerca de escoger líderes?
¿Cómo pensaba él acerca de instruir a sus seguidores para convertirlos en líderes?
¿Cómo pensaba él acerca de darles a sus seguidores oportunidades para aprender?
¿Cómo pensaba él acerca de otras personas bajo su liderazgo en cuanto a que ellos ejercieran creatividad e iniciativa?
¿Cómo pensaba él respecto a su responsabilidad personal para con otros, o la responsabilidad personal de los otros para con él?
¿Cómo pensaba él respecto a tratar con las personas cuando cometían errores?
¿Cómo pensaba él respecto a tratar con sus propias tentaciones?
¿Cómo pensaba él respecto a abordar los problemas y resolverlos?
¿Cómo pensaba él respecto a comunicarse con las personas en asuntos tales como el flujo de información a otros, recibir información de otros y revelar información?
¿Cómo pensaba él respecto a lo que él esperaba de sus seguidores?
¿Cómo pensaba él respecto a medir los resultados de sus esfuerzos?
¿Está usted mentalmente exhausto? El considerar cabalmente estas preguntas exige mucho trabajo mental; ciertamente las preguntas son más fáciles de traer a colación que las respuestas. Esto demuestra algo muy importante: ¡Toda una vida de estudio no nos ofrecería suficientes oportunidades para comprender plenamente la forma en que él pensaba en todos estos asuntos!

"Haya, pues, en vosotros este sentir" puede ser una oración sencilla en el aspecto gramatical, pero aun el paso más básico de poner en práctica esa amonestación –analizar lo que ocurría en la mente de Jesucristo– requiere de investigación y meditación profundas.

Un camino conduce a otro

Además de esto, el ponderar seriamente sus pensamientos hace que empecemos a caminar por otro camino de meditación, un camino que debemos seguir si queremos crecer. La señal que marca la entrada de ese camino dice: "¿Cuánto corresponde mi forma de pensar a su forma de pensar en todos estos aspectos?"

Volvamos a considerar todas las preguntas previas desde otro punto de vista: ¿Cómo se relacionan con el liderazgo, la mente de Cristo como siervo y nuestra comprensión de liderazgo de siervo? Una vez más, vamos a plantear más preguntas que respuestas.

¿Cuáles de las preguntas y conceptos previos no tienen que ver con liderazgo y la forma en que las personas son servidas?
¿Cuáles de esos aspectos de la vida no tienen que ver con actitudes que o sirven a Dios y a otros, o bien son carnales y egoístas?
Para cada una de esas preguntas,

¿cuáles son los patrones típicos de pensamiento y acción del mundo que son contrarios a los patrones de pensamiento y acción de Jesucristo?
¿Cuáles de esas preguntas y conceptos no afectan el impacto que hacemos en las vidas de otras personas?
¿Cuáles de esas preguntas y conceptos no tienen nada que ver con cada uno de nosotros en nuestras esferas de liderazgo personal?
En busca de la mente de Cristo

Uno de los conceptos más extraños y difíciles de captar para los humanos, es que el máximo liderazgo posible se ejerce siendo un siervo. En los últimos dos años en la iglesia, nos hemos esforzado por entender mejor cómo Cristo puede vivir en nosotros, particularmente en el sentido de emular su vida como siervo.

Hemos visto más profundamente que nuestra actitud al dirigir a otras personas debe estar centrada en el concepto de ser verdaderos siervos, imitando el ejemplo de Jesucristo, lo cual tiene como fundamento el pensar como él pensaba.

El alma de un liderazgo de servicio al estilo de Dios encuentra sus raíces en la mente de Cristo, y esa mente abarca una gama muy amplia de cuestiones (como ilustramos con la lista de preguntas citadas anteriormente) en la cual su forma de pensar se amoldaba a la del Padre. Esas mismas cuestiones afectan nuestra vida diaria también.

Entender el corazón de Cristo como siervo y cómo se relaciona tanto con su liderazgo como con el nuestro, no es algo sencillo ni elemental. No obstante, cada hombre, mujer y niño que sigue a Dios, debería –debe– empeñarse en una búsqueda por profundizar en la mente de Cristo, empezando con la pregunta: "¿Cómo pensaba él?" Por medio del proceso de buscar y descubrir podremos crecer espiritualmente.

Al fin y al cabo, ¿cómo podemos permitir que la mente de Cristo esté en nosotros, cómo podemos ser siervos con una mente parecida a la de él, a menos que sepamos cómo funciona esa mente?


visto en https://www.unidachile.cl/ec0205.htm

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