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sábado, abril 30

180- 6 Miedos que llevan al fracaso?


6 Miedos que llevan al fracaso.
El miedo se cura con información VERIFICABLE, y con acción informada: conquista tus miedos y conquistarás la muerte. Las diversiones dudosas y/o riesgosas las practicamos para disfrazar el temor a la muerte, el propio miedo a NO trascender: Hebreos 2:15 "y librar[la actividad del Cordero] a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre." Sírvales este capítulo de un precioso libro que debería ser más obligado que la basura que exigen en las escuelas, basura que enseña como ganarse la vida, pero NO enseña CÓMO vivirla: la ausencia de una convicción definitiva nos mantiene o bien preocupados o bien tratando de manipular los resultados, los síntomas de la convicción o fe son la ausencia de los dos extremos, la preocupación y la manipulación: aparece un sentido de orientación en la vida.
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nota: visítenos pronto, sólo busque con google: 150 frases religiosas que NO están en la biblia

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6 Miedos que llevan al fracaso
El miedo se cura con información VERIFICABLE, y con acción informada: conquista tus miedos y conquistarás la muerte. Las diversiones dudosas y/o riesgosas las practicamos para disfrazar el temor a la muerte, el propio miedo a NO trascender: Hebreos 2:15 "y librar[la actividad del Cordero] a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre." Sirva este capítulo de un precioso libro que debería ser más obligado que la basura que exigen en las escuelas, basura que enseña como ganarse la vida, pero NO enseña CÓMO vivirla: la ausencia de una convicción definitiva nos mantiene o bien preocupados o bien tratando de manipular los resultados, los síntomas de la convicción o fe son la ausencia de los dos extremos, la preocupación y la manipulación: aparece un sentido de orientación en la vida

Los 6 Fantasmas del temor


Cuando haya leído este último capítulo, haga inventario de sí mismo, y descubra cuántos «fantasmas» se interponen en su camino Antes de poder utilizar cualquier parte de esta filosofía con éxito, su mente tiene que estar preparada para recibirla. La preparación no resulta difícil. Empieza con el estudio, el análisis y la comprensión de los tres enemigos que necesita eliminar de su mente: la indecisión, la duda y el temor.

El sexto sentido[sentido de orientación en la vida] nunca funcionará mientras estos tres elementos negativos continúen en su mente, ya sea en su conjunto o por separado. Los elementos de este trío infernal se hallan estrechamente relacionados; allí donde haya uno de ellos, puede estar seguro de que los otros dos también se encuentran cerca.

¡La indecisión es la semilla del temor! Recuérdelo a medida que siga con la lectura. La indecisión se cristaliza en la duda, y ambas se mezclan y se con vierten en temor. El proceso de «mezcla» suele ser lento. Ésa es una de las razones por las que estos tres enemigos son tan peligrosos. Germinan y crecen sin que su presencia sea detectada.

El resto de este capítulo describe un fin que debe alcanzar antes de que pueda poner en práctica esta filosofía, como un todo. También analiza una condición que ha reducido a gran número de personas a la pobreza, y afirma una verdad que debe ser comprendida por todos aquellos que acumulan riquezas, ya se midan éstas en términos de dinero o de un estado mental, mucho más valioso que el dinero.

El propósito de este capítulo consiste en enfocar nuestra atención sobre la causa y la cura de los seis temores básicos. Antes de poder dominar a un ene migo, debemos conocer su nombre, sus hábitos y el lugar de residencia. A medida que lea, analícese a sí mismo y determine cuál de los seis temores básicos está con usted, si es que tiene alguno.

No se deje engañar por los hábitos de esos enemigos sutiles. A veces, permanecen ocultos en el subconsciente; en él son difíciles de localizar y aún más difíciles de eliminar.




Los seis miedos básicos


Hay seis miedos básicos, de los que todo ser humano sufre en una u otra ocasión, ya sea por cada uno de ellos o en una combinación de los mismos. Cualquier persona sería afortunada si no sufriera de los seis. Citados por el orden en que suelen aparecer, son:

El temor a la pobreza en el fondo de

El temor a la crítica la mayor parte de

El temor a la enfermedad nuestras preocupaciones por

El temor a la pérdida del amor de alguien por

El temor a la vejez por

El temor a la muerte.[causa real del resto]

Todos los demás temores son de menor importancia; todos ellos pueden ser agrupados bajo estos seis epígrafes.

Los temores no son más que estados de la mente[un estado mental es reversible]. El estado de la mente de cada cual se halla sometido a control y dirección. El hombre no puede crear nada que no haya concebido previamente en forma de un impulso de pensamiento. Tras haber hecho esta afirmación, hay que hacer otra de mayor importancia aún:

los impulsos del pensamiento del hombre[motivaciones] comienzan a trasladarse de inmediato en su equivalente físico, al margen de que esos pensamientos sean voluntarios o involuntarios, constructivos o destructivos.[Ej: alguien que solo piensa en alcohol, termina viviendo para una copa de alcohol] Los impulsos de pensamiento que son captados por simple casualidad (pensamientos emitidos por otras mentes, digamos, la publicidad repetitiva) pueden determinar el destino financiero, empresarial, profesional o social con la misma seguridad que los impulsos de pensamiento que uno mismo crea con intención y diseño.[Proverbios 23:7
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.]

Estamos estableciendo aquí los fundamentos para la presentación de un hecho de gran importancia para quien no comprende por qué algunas personas parecen tener «suerte», mientras que otras, de igual o mayor habilidad, entrenamiento, experiencia y capacidad cerebral, parecen destinadas a soportar la desventura. Ese hecho se explica con la afirmación de que todo ser humano tiene la habilidad de controlar su propia mente por completo y, con ese control, es evidente que cada persona puede abrir su mente a los impulsos de pensamiento emitidos por otros cerebros, o cerrarla a cal y canto y admitir únicamente aquellos impulsos de pensamiento de su propia elección.

La naturaleza ha dotado al hombre de un control absoluto sobre una sola cosa: el pensamiento. Esto, unido al hecho adicional de que todo lo que el hombre crea se inicia en la forma de un pensamiento, nos conduce muy cerca del principio mediante el cual podemos llegar a dominar el temor.

Si es cierto que todo pensamiento tiene una tendencia a transformarse en su equivalente físico (y eso es cierto, más allá de todo espacio razonable para la duda), también será cierto que los impulsos de pensamiento de temor y de pobreza no pueden traducirse en términos de valor y ganancia financiera.

1-El temor a la pobreza


No puede existir compromiso alguno entre la pobreza y la riqueza. Los dos caminos que conducen a ellas van en direcciones opuestas. Si lo que usted desea son riquezas, tiene que negarse a aceptar cualquier circunstancia que conduzca hacia la pobreza. (La palabra «riqueza» se utiliza aquí en su más amplio sentido, refiriéndonos con ella a los planos espiritual, mental y material.) El punto de partida del camino que conduce a la riqueza es el deseo. En el primer capítulo, usted recibió instrucciones completas para el uso adecuado del deseo. En este capítulo sobre el temor encontrará instrucciones completas para preparar a su mente con el propósito de hacer un uso práctico del deseo.

Así pues, éste es el lugar en el que se le planteará un desafío mediante el que determinará de modo definitivo cuánta de esta filosofía ha absorbido usted. Aquí está el punto en el que puede convertirse en profeta y pronosticar, con exactitud, qué le reserva el futuro. Sí, después de haber leído este capítulo, usted se halla dispuesto a aceptar la pobreza, será mejor que prepare a su mente para recibir pobreza. Se trata de una decisión que usted no puede evitar.

Si lo que exige son riquezas, determine en qué forma las recibirá, y cuánto necesitará para sentirse satisfecho. Ya conoce el camino que conduce a la riqueza. Se le ha proporcionado una especie de mapa de carreteras que, si lo sigue, lo mantendrá en la vía adecuada. Si se descuida y no inicia el recorrido del camino, o si se detiene antes de haber llegado, no podrá echarle la culpa a nadie, excepto a usted mismo. Esa responsabilidad es exclusivamente suya. Ninguna justificación le salvará de aceptar la responsabilidad si ahora fracasa o si se niega a exigirle riquezas a la vida, porque la aceptación le exige una sola cosa -la única que usted puede controlar-, un estado de la mente. Un estado mental es algo que uno asume. No se puede comprar, sino que ha de ser creado.

EL TEMOR MÁS DESTRUCTIVO

El temor a la pobreza es un estado mental. Sólo eso. Pero es suficiente para destruir las posibilidades de alcanzar los logros deseados en cualquier empresa.

Este temor paraliza la facultad de razonamiento, destruye la facultad de la imaginación, elimina la confianza en sí mismo, socava el entusiasmo, desanima la iniciativa, conduce a la incertidumbre de propósito, estimula la dilación, elimina el entusiasmo y convierte el autocontrol en una imposibilidad. Le arrebata a uno el encanto de la personalidad, destruye la posibilidad de pensar con exactitud, distrae la concentración del esfuerzo, domina la perseverancia, reduce la fuerza de voluntad a la nada, destruye la ambición, ensombrece la memoria e invita al fracaso en toda forma concebible. Mata el amor y asesina las emociones más exquisitas del corazón, desanima la amistad e invita al desastre en cien formas diferentes, conduce al insomnio, la miseria y la infelicidad, y todo ello a pesar de la evidente verdad de que vivimos en un mundo de sobreabundancia de todo aquello que podamos desear, sin nada que se interponga entre nosotros y nuestros deseos, excepto la falta de un propósito definido.

El temor a la pobreza es, sin el menor género de dudas, el más destructivo de los seis temores básicos. Ha sido situado a la cabecera de la lista porque resulta el más difícil de dominar. El temor a la pobreza surge de la tendencia heredada del hombre a devorar a sus semejantes en el plano económico. Casi todos los animales inferiores se ven motivados por el instinto, pero su capacidad para «pensar» es limitada y, en consecuencia, se devoran físicamente los unos a los otros. El hombre, con su sentido superior de la intuición, y capacidad para pensar y razonar, no se come físicamente a su semejante; obtiene mayor satisfacción cuando lo devora financieramente. El hombre es tan avaricioso que se ha necesitado aprobar toda clase de leyes concebibles para salvaguardarlo de sus semejantes.

Nada produce tanto sufrimiento y humillación al hombre como la pobreza. Sólo aquellos que la han experimentado comprenden todo el significado de esta afirmación.

Así pues, no es de extrañar que el hombre tema a la pobreza. A lo largo de una abundante serie de experiencias heredadas, el hombre ha aprendido que no se puede confiar en algunos de su especie cuando se trata de cuestiones relacionadas con el dinero y con las posesiones terrenales.

El hombre experimenta tal avidez por poseer riqueza que está dispuesto a adquirirla de todas las maneras posibles -por medios legales si es posible o por otros si es necesario.

El autoanálisis puede poner al descubierto debilidades que a uno no le gustaría reconocer. Esta forma de examen es esencial para todos aquellos que exigen de la vida algo más que mediocridad y pobreza. Al analizarse a sí mismo punto por punto, recuerde que, en este caso, usted es juez y parte, fiscal y defensor, acusador y acusado; y recuerde también que está afrontando un juicio. Así pues, enfréntese a los hechos directamente. Hágase preguntas concretas a sí mismo y exíjase respuestas directas. Una vez que haya terminado el examen, sabrá más sobre sí mismo. Si tiene la sensación de no poder ser un juez imparcial en este autoexamen, confíe en alguien que le conozca bien y que pueda actuar como tal, hasta que usted sea capaz de examinarse a sí mismo. Lo que usted anda buscando es la verdad. Consígala, sin que le importe a qué precio, aun cuando pueda sentirse temporalmente embarazado por ella.

Cuando se le pregunta a la gente qué es lo que más teme, la mayoría contesta: «No temo a nada». La contestación es inexacta porque pocas personas se dan cuenta de que se encuentran atenazadas, obstaculizadas, fustigadas en lo espiritual y en lo físico por alguna forma de temor. La emoción del temor se halla tan sutil y profundamente enraizada que uno puede pasar por la vida sobrellevándola sin llegar a reconocer jamás su presencia. Sólo un análisis valeroso pondrá al descubierto la presencia de este enemigo universal.

Cuando usted inicie este análisis, busque a fondo en su carácter. A continuación le ofrecemos una lista de los síntomas que debería buscar en sí mismo.

OTROS SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA POBREZA

Indiferencia. Suele expresarse a través de una falta de ambición; de una predisposición a tolerar la pobreza; de una aceptación, sin protestar, de toda aquella compensación que la vida pueda ofrecer; de una pereza mental y física; de una falta de iniciativa, imaginación, entusiasmo y autocontrol.

Indecisión. El hábito de permitir que los demás piensen por uno. El de mantenerse «al margen».

Duda. Expresada generalmente por medio de justificaciones y excusas diseñadas para encubrirse, rechazar con explicaciones, o disculpar los propios errores, lo que a veces se expresa en forma de envidia hacia aquellos que han alcanzado el éxito, o bien se los critica.

Preocupación. Suele expresarse por el descubrimiento de faltas en los otros, una tendencia a gastar más de los ingresos propios, un descuido del aspecto personal, la burla y el fruncimiento de cejas; la intemperancia en el uso de las bebidas alcohólicas y, a veces, en el uso de narcóticos; nerviosismo, falta de severidad y de autoconciencia.

Precaución excesiva. La costumbre de mirar el lado negativo de toda circunstancia, de pensar y hablar de posible fracaso, en lugar de concentrarse en los medios para alcanzar el éxito. Se conocen todos los caminos que conducen al desastre, pero nunca se buscan los planes precisos para evitarlo. Se espera «el momento adecuado» para empezar a poner en acción ideas y planes, hasta que la espera se transforma en un hábito permanente. Se recuerda a aquellos que han fracasado, y se olvida a los que han tenido éxito. Se ve el agujero del donuts, pero no se ve el donuts. Es el pesimismo, que conduce a la indigestión, al estreñimiento, a la autointoxicación, a la mala respiración y a una mala disposición.

Dilación. La costumbre de dejar para mañana aquello que se debería haber hecho el año anterior. Pasarse mucho tiempo buscando justificaciones y excusas para no realizar el trabajo. Este síntoma se halla estrechamente relacionado con el de la precaución excesiva, la duda y la preocupación. La negativa a aceptar la responsabilidad siempre que ésta se pueda evitar. La voluntad de encontrar un compromiso, en lugar de levantarse y luchar a pie firme. El comprometerse con las dificultades, en lugar de dominarlas y utilizarlas como peldaños para seguir subiendo. El intentar conseguir gangas de la vida, en lugar de exigir prosperidad, opulencia, riquezas, satisfacción y felicidad. Planificar lo que se ha de hacer sólo cuando se ha producido el fracaso, en lugar de quemar todas las naves y hacer que la retirada sea imposible. La debilidad de la confianza en uno mismo, y, a menudo, la total ausencia de la misma, así como de la definición de propósito, autocontrol, iniciativa, entusiasmo, ambición, frugalidad y una sana habilidad para el razonamiento. El esperar la pobreza, en lugar de exigir la riqueza. El asociarse con aquellos que aceptan la pobreza, y no buscar la compañía de quienes exigen y reciben la riqueza.

EL DINERO HABLA

Algunos preguntarán: «¿Por qué ha escrito un libro sobre el dinero? ¿Por qué medir las riquezas en dólares?». Algunos pensarán que hay otras formas de riqueza mucho más deseables que el dinero, y tendrán razón. Sí, hay riquezas que no pueden medirse en términos monetarios, pero millones de personas dirán:

«Dame todo el dinero que necesito, y yo me encargaré de encontrar aquello que deseo».

La razón principal por la que he escrito este libro es porque millones de hombres y mujeres se encuentran paralizados por el temor a la pobreza. Lo que esa clase de temor es capaz de hacerle a uno fue muy bien descrito por Westbrook Pegler:

El dinero no es más que conchas de almejas, o discos de metal o trozos de papel, y hay tesoros del corazón y del alma que el dinero no puede comprar, pero la mayoría de la gente sin dinero es incapaz de tenerlo en cuenta y sostener su espíritu. Cuando un hombre se encuentra en lo más bajo, está en la calle y es incapaz de conseguir trabajo, a su espíritu le sucede algo que se refleja en la caída de sus hombros, la forma de llevar el sombrero, su modo de caminar y su mirada. No puede escapar a una sensación de inferioridad con respecto a la gente que tiene un empleo seguro, aun cuando sepa que esas personas no son sus iguales en carácter, inteligencia o habilidad.

Por su parte, los demás, incluso sus amigos, experimentan una sensación de superioridad y lo consideran una víctima, quizá de una manera in consciente. Tal vez ese hombre pida prestado durante un tiempo, pero no el suficiente como para continuar con la vida a la que está acostumbrado, y tampoco podrá continuar pidiendo durante mucho tiempo. Pero pedir, aun cuando sea para vivir, es una experiencia deprimente y al dinero así obtenido le falta el poder que el dinero ganado con su propio esfuerzo tiene. Evidentemente, nada de esto se aplica a los zánganos y los pordioseros, sino sólo a los hombres con ambiciones normales y que se respetan a sí mismos.

Las mujeres que se encuentran en la misma situación son algo diferentes. De algún modo, no las consideramos como personas marginadas. Raras veces viven en la miseria o piden por las calles, y cuando se encuentran entre la gente, no se las reconoce por las mismas señales que identifican a los hombres mendigos.

Desde luego, no me refiero a las harapientas de la gran ciudad, que son la parte opuesta de los vagabundos masculinos confirmados. Me refiero a mujeres bastante jóvenes, decentes y con inteligencia. Tiene que haber muchas mujeres así, pero su desesperación no resulta tan evidente. Quizá se suiciden.

Cuando un hombre se encuentra sin dinero y desempleado, dispone de tiempo para lamentarse. Es posible que viaje muchos kilómetros para buscar un trabajo y descubra que el puesto ha sido ocupado ya, o que sólo se trata de uno de esos puestos sin salario fijo, con sólo una comisión sobre las ventas de algún cachivache inútil que nadie compraría, excepto por piedad. El hombre vuelve a encontrarse en la calle, sin un sitio al que ir, excepto a cualquier parte. Así que camina, y camina. Contempla los escaparates de las tiendas, observa lujos que no son para él; se siente inferior y deja paso a otras personas que se detienen a mirar con un interés activo. Deambula por la estación, y entra en la biblioteca para descansar los pies y calentarse un poco, pero eso no es lo mismo que buscar un trabajo, de modo que no tarda en reanudar la marcha. Es posible que no lo sepa, pero su falta de objetivo le delatará aunque las líneas de su figura no lo hagan. Es posible que vaya bien vestido, con las ropas que le quedaron de cuando tenía un trabajo estable, pero esas ropas no sirven para ocultar su caída.

Ve a miles de otras personas a su alrededor, todas ellas ocupadas con sus trabajos, y las envidia desde lo más profundo de su alma. Todas tienen su independencia, su autorrespeto y su orgullo, y él no puede convencerse a sí mismo de que también es un buen hombre, por mucho que reflexione y llegue a un veredicto favorable hora tras hora.

Precisamente el dinero es lo que establece esta diferencia en él. Con un poco de dinero, volvería a ser él mismo.

2-El temor a la crítica social


Nadie puede afirmar con exactitud cómo llegó el hombre a experimentar este temor, pero lo cierto es que lo experimenta, y de una forma muy desarrollada.

Este autor atribuye el temor básico a la crítica a esa parte de la naturaleza heredada del hombre que lo induce no sólo a arrebatar los bienes y mercancías de sus semejantes, sino también a justificar su acción mediante la crítica del carácter de los demás. Es un hecho bien conocido que un ladrón critica al hombre al que ha robado, que los políticos que buscan un puesto no despliegan sus propias virtudes y sus calificaciones, sino que intentan desmerecer a sus oponentes.

Los astutos fabricantes de ropa no han sido lentos a la hora de capitalizar este temor básico por la crítica, con el que toda la humanidad ha sido maldecida. Cada temporada cambian los estilos de numerosos artículos. ¿Quién establece los estilos? Desde luego no es la persona que compra la ropa, sino el fabricante. ¿Por qué éste cambia los estilos con tanta frecuencia? La respuesta es evidente: para vender más ropa.

Por la misma razón, el fabricante de automóviles cambia todas las temporadas los modelos de sus vehículos.

Nadie quiere conducir un automóvil que no sea de los últimos salidos de fábrica.

Hemos descrito la forma en que la gente se comporta bajo la influencia del temor a la crítica, tal y como se aplica a las pequeñas y mezquinas cosas de la vida. Examinemos ahora el comportamiento humano cuando ese temor afecta a las personas en relación con acontecimientos más importantes de las relaciones humanas.

Tomemos, por ejemplo, a cualquier persona que haya alcanzado la edad de la madurez mental (de los 35 a los 40 años de edad como término medio). Si pudiéramos leer sus pensamientos secretos, encontraríamos una decidida incredulidad hacia las fábulas enseñadas por la mayoría de los dogmáticos de hace unas pocas décadas.

¿Por qué la persona media, incluso en una época de tantos conocimientos como la actual, no se atreve a negar su creencia en las fábulas? La respuesta es: «por el temor a la crítica». Los hombres han sido criticados por atreverse a expresar su incredulidad acerca de los fantasmas. No resulta nada extraño que hayamos heredado una conciencia que nos hace temer la crítica. No hace mucho tiempo, en el pasado, la crítica comportaba severos castigos, y aún los acarrea en algunos países.

El temor a la crítica priva al hombre de su iniciativa, destruye su poder de imaginación, limita su individualidad, le quita la confianza en sí mismo, y daña de cien formas diferentes. Los padres, a menudo, hacen un daño irreparable a sus hijos cuando los critican. La madre de uno de mis compañeros de infancia solía castigarlo casi a diario con un palmetazo, completando la acción con la siguiente afirmación: «Terminarás en la cárcel antes de que cumplas los veinte años». A la edad de diecisiete años fue enviado a un reformatorio.

La crítica es la clase de servicio que le sobra a todo el mundo. Todos tenemos una buena reserva de crítica gratuita que entregar, tanto si se nos pide como si no. A menudo, los parientes más cercanos son los que peor ofenden. Debería ser considerado un crimen (en realidad, es un crimen de la peor naturaleza) el que cualquier padre produzca en su hijo complejos de inferioridad por medio de la crítica innecesaria. Los patronos que comprenden la naturaleza humana obtienen lo mejor de sus empleados no mediante la crítica, sino por medio de la sugerencia constructiva. Los padres pueden conseguir los mismos resultados con sus hijos. La crítica implanta el temor en el corazón humano, o el resentimiento, pero no construye ni el amor ni el afecto.

SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA CRÍTICA

Este temor es casi tan universal como el temor a la pobreza, y sus efectos, igual de fatales para el logro personal, sobre todo porque destruye la iniciativa y desanima el uso de la imaginación. Los principales síntomas del temor a la crítica son:

Timidez. Suele ser expresada por medio del nerviosismo, la timidez en la conversación y en el encuentro con personas extrañas, el movimiento extraño de las manos y de los pies, el desplazamiento de la mirada.

Falta de serenidad. Ausencia de control en la voz, nerviosismo en presencia de otros, postura deficiente del cuerpo, memoria pobre.

Personalidad. Escasa firmeza en las decisiones, falta de encanto personal, y de habilidad para expresar opiniones definidas. Costumbre de soslayar los temas, en lugar de afrontarlos de manera directa. Estar de acuerdo con otros sin haber examinado sus opiniones con cuidado.

Complejo de inferioridad. Costumbre de expresar autoaprobación por medio de la palabra y las acciones, como un medio de ocultar una sensación de inferioridad. Utilizar palabras grandilocuentes para impresionar a los demás (a menudo sin conocer siquiera el significado de lo que se dice). Imitar a otros en la ropa, el discurso y las actitudes. Fanfarronear de logros imaginarios. Esto produce a veces una imagen superficial de sentimiento de superioridad.

Extravagancia. Costumbre de intentar mantenerse a la altura de los demás gastando mucho más de lo que se ingresa.

Falta de iniciativa. Fracaso para aprovechar las oportunidades para el progreso propio, temor a expresar opiniones, falta de confianza en las propias ideas, responder de forma evasiva a los superiores, vacilar en la actitud y en el discurso, engañar en las palabras y en los hechos.

Falta de ambición. Pereza mental y física, falta de autoafirmación, lentitud para tomar decisiones, dejarse influir con excesiva facilidad; criticar a los demás a sus espaldas y halagarlos, cuando están delante; aceptar la derrota sin protesta, o abandonar una empresa cuando se encuentra con la oposición de otros; sospechar de otras personas sin causa alguna, falta de tacto en la actitud y el discurso, no estar dispuesto a aceptar la responsabilidad de los propios errores.

3-El temor a la enfermedad


Este temor tiene sus orígenes en la herencia, tanto física como social. Sus orígenes están estrechamente asociados con las causas del temor a la vejez y a la muerte, porque le conduce a uno al borde de «mundos terribles» de los que el hombre no sabe nada, pero acerca de los cuales se le han contado historias inquietantes. También existe la opinión generalizada de que ciertas personas poco éticas se han embarcado en el negocio de «vender salud» por el método de hacer temer a la enfermedad.

El temor del hombre a la enfermedad procede de las terribles imágenes que se han implantado en su mente acerca de lo que puede suceder si la muerte le llega. También la teme por la carga económica que puede representar.

Un destacado médico estimó que el 75 % de los pacientes sufre de hipocondría (enfermedades imaginarias o sicosomáticas). Se ha demostrado, del modo más convincente posible, que el temor a la enfermedad, aun cuando no exista la menor causa, suele producir los síntomas físicos de la enfermedad temida.

¡La mente humana es muy poderosa! Construye o destruye. Los fabricantes de medicamentos han hecho enormes fortunas jugando con esa debilidad del temor a la enfermedad. Esta forma de imposición sobre una humanidad crédula llegó a ser tan predominante hace una década, que la revista Colliér's emprendió una campaña contra los peores ofensores en el negocio de los medicamentos patentados.

A través de una serie de experimentos llevados a cabo hace algunos años, se demostró que la gente puede enfermar por sugestión. Nosotros llevamos a cabo este experimento haciendo que tres conocidos visitaran a las «víctimas», haciéndole a cada una de ellas la siguiente pregunta: «¿Qué te aflige? Pareces terriblemente enfermo». El primero en hacer la pregunta no solía provocar en la víctima más que una mueca de disgusto y un casual: «Oh, nada, estoy muy bien». El segundo solía encontrarse con la siguiente respuesta: «No lo sé con exactitud, pero me encuentro mal». La víctima admitía ante el tercero que se encontraba enferma.

Si lo duda, intente hacer lo mismo con un conocido, pero no lleve el experimento demasiado lejos. Existe cierta secta religiosa cuyos miembros se vengan de sus enemigos mediante el método del «embrujamiento».

Dicen que «hechizan» a la víctima.

Hay pruebas abrumadoras de que la enfermedad suele comenzar en forma de un impulso de pensamiento negativo. Tal impulso puede pasar de una mente a otra, por sugestión, o ser creado por un individuo en su propia mente.

Un hombre bendecido con mucha más sabiduría de lo que el siguiente incidente pudiera indicar, dijo en cierta ocasión: «Cuando alguien me pregunta cómo me siento, mi respuesta sería darle un puñetazo».

Los médicos aconsejan un cambio de clima a sus pacientes en beneficio de su salud, cuando lo realmente necesario sería un cambio de «actitud mental».

La semilla del temor a las enfermedades anida en cada mente humana. La preocupación, el temor, el desánimo, la desilusión en el amor y el fracaso en los negocios permiten que esta semilla germine y crezca.

Las desilusiones en los negocios y en el amor se encuentran a la cabeza de la lista de causas de temor a la enfermedad. Un hombre joven sufrió una desilusión amorosa que lo envió al hospital. Estuvo luchando durante meses entre la vida y la muerte. Se llamó a un especialista en psicoterapia. Este ordenó cambiar las enfermeras, dejando al paciente a cargo de una joven encantadora que (con el preacuerdo del médico) empezó a hacer el amor con el joven desde el primer día de su llegada al trabajo. Al cabo de tres semanas, el paciente salió del hospital, todavía sufriendo, pero de una enfermedad por completo diferente. Se había enamorado de nuevo. El remedio fue un hechizo, pero el paciente y la enfermera terminaron casándose más tarde.

SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA ENFERMEDAD

Los síntomas de este temor casi universal son:

Autosugestión. El hábito del uso negativo de la autosugestión que se dedica a buscar y espera encontrar los síntomas de toda clase de enfermedades. «Disfrutar» de enfermedades imaginarias y hablar de ellas como si fueran reales. El hábito de probar todas las «manías» y «modas» recomendadas por los demás, considerándolas como algo que tiene valor terapéutico. Hablar a otros de operaciones, accidentes y otras formas de enfermedad. Experimentar con dietas y ejercicios físicos sistemas de reducción de peso sin guía profesional. Probar remedios caseros, medicamentos patentados y remedios de «charlatanes».

Hipocondría. El hábito de hablar de la enfermedad, concentrando la mente en ella y esperando su aparición hasta que se produce un colapso nervioso. Nada que se venda en botellas puede curar este estado. Se produce como consecuencia de un pensamiento negativo y la curación se logra sólo mediante un pensamiento positivo. Se dice que la hipocondría (un término médico para referirse a la enfermedad imaginaria) produce tanto daño como la enfermedad que se teme tener. La mayoría de los casos denominados «nerviosos» no son sino enfermedades imaginarias.

Ejercicio. El temor a la enfermedad interfiere a menudo con un ejercicio físico adecuado, y tiene como resultado el exceso de peso, haciendo que uno evite la vida al aire libre.

Susceptibilidad. El temor a la enfermedad quiebra la resistencia natural del cuerpo y crea en él un estado favorable para cualquier forma de enfermedad con la que uno pueda ponerse en contacto.

Autoconsentimiento. Hábito de buscar un poco de simpatía con el señuelo de una enfermedad imaginaria. (La gente recurre a menudo a este truco para evitar acudir al trabajo.) Hábito de fingir una enfermedad para justificar lo que no es más que pereza, o de hacerla servir como una justificación de lo que sólo es falta de ambición.

Falta de moderación. Hábito de usar alcohol o narcóticos para eliminar dolores como los de cabeza, las neuralgias, etc., en lugar de buscar y eliminar la causa.

El temor a la enfermedad suele estar relacionado con el temor a la pobreza, en especial en el caso del hipocondríaco, que se preocupa constantemente por la posibilidad de tener que pagar las facturas del médico, del hospital, etc. Este tipo de persona pasa mucho tiempo preparándose para la enfermedad, hablando de la muerte, ahorrando dinero para el cementerio y los gastos del entierro, etc.

El hábito de interesarse por las enfermedades y de preocuparse por la posibilidad de verse afectado por una de ellas, así como el de leer los textos de los anuncios de medicamentos patentados, son aspectos del temor a la enfermedad.

4-El temor a la pérdida del amor


La fuente original de este temor inherente surgió, evidentemente, del hábito del hombre polígamo de robarle la compañera a su semejante, o de tomarse libertades con ella cada vez que podía.

Los celos y otras formas similares de neurosis surgen del temor heredado del hombre a la pérdida del amor de alguien. Este temor es el más doloroso de los seis temores básicos. Tal vez causa más daño al cuerpo y a la mente que cualquiera de los otros temores básicos.

Es probable que el temor a la pérdida del amor se remonte a la Edad de Piedra, cuando los hombres robaban las mujeres por la fuerza bruta. Ahora continúan robándolas, pero su técnica ha cambiado. En lugar de la fuerza, utilizan la persuasión, la promesa de vestidos bonitos, de coches estupendos y de otros «señuelos» mucho más efectivos que la fuerza física. Los hábitos del hombre son los mismos que eran en los albores de la civilización, pero ahora los expresa de formas muy diferentes.

Un cuidadoso análisis ha demostrado que las mujeres son mucho más susceptibles a ese temor que los hombres. Este hecho se explica con facilidad. La experiencia ha enseñado a las mujeres que los hombres son polígamos por naturaleza, y que no se debe confiar en ellos cuando se encuentran en manos de rivales.

SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA PÉRDIDA DEL AMOR

Los síntomas más característicos de este temor son:

Celos. El hábito de sospechar de los amigos y de las personas queridas sin ninguna evidencia razonable de motivos suficientes. El hábito de acusar de infidelidad a la pareja sin motivo alguno. La sospecha de todo el mundo en general, sin tener fe en nadie.

Descubrir imperfecciones. El hábito de descubrir imperfecciones en amigos, parientes, asociados en los negocios y personas amadas, a la menor provocación, o sin causa que lo justifique.

Juego. El hábito de jugar, robar, engañar y aceptar cualquier otra oportunidad de riesgo con el propósito de conseguir dinero para la persona amada, en la creencia de que el amor se puede comprar. El hábito de gastar mucho más de lo que se ingresa, o de incurrir en deudas para proporcionar regalos a la persona amada, con objeto de brindarle una imagen favorable. Insomnio, nerviosismo, falta de perseverancia, debilidad de voluntad, falta de autocontrol, falta de confianza en sí mismo, mal carácter.

5-El temor a la vejez


En conjunto, este temor surge de dos fuentes. En primer lugar, del pensamiento de que la vejez puede traer consigo la pobreza. En segundo término, siendo ésta la fuente más común, a partir de enseñanzas falsas y crueles del pasado que se han mezclado demasiado bien con «fuego y azufre» y otras ideas diseñadas con gran astucia para esclavizar al hombre a través del temor.

En el caso del temor básico a la vejez, el hombre tiene dos razones muy sanas para su aprensión: una surge de la desconfianza hacia sus semejantes, que pueden arrebatarle todas sus posesiones mundanas, y la otra surge de las terribles imágenes que hay en su mente acerca del «más allá».

La posibilidad de la mala salud, que se incrementa a medida que la gente envejece, contribuye asimismo a este temor tan común a la vejez. El erotismo también entra a formar parte del temor a la vejez, ya que a ningún hombre le agrada la idea de ver disminuida su atracción sexual.

La causa más común de temor a la vejez va asociada con la posibilidad de la pobreza. «Asilo» no es una palabra muy agradable. Produce un escalofrío en la mente de toda persona que afronta la posibilidad de tener que pasar los últimos años de su vida en una casa de beneficencia.

Otra causa que contribuye al temor a la vejez es la posibilidad de perder la libertad y la independencia, ya que la vejez puede traer consigo la pérdida de la libertad, tanto física como económica.

SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA VEJEZ

Los síntomas más comunes de este temor son: La tendencia a reducir la actividad y a desarrollar un complejo de inferioridad en la edad de la madurez mental, hacia los cuarenta años, con la falsa creencia de que uno se descuida a causa de la edad. (La verdad es que los años más útiles del hombre, tanto mental como físico, son los comprendidos entre los cuarenta y los sesenta.) El hábito de hablar de uno mismo como pidiendo disculpas por «ser viejo», sólo porque se han alcanzado los cuarenta o cincuenta años, en lugar de darle la vuelta a esa regla y expresar gratitud por haber alcanzado la edad de la sabiduría y la comprensión.

El hábito de matar la iniciativa, la imaginación y la confianza en sí mismo al creer falsamente que se es demasiado viejo para ejercer esas cualidades. La costumbre de la persona de cuarenta años que se viste con el propósito de intentar aparecer más joven, y que actúa con las formas afectadas de los jóvenes, inspirando con ello el ridículo, tanto en los amigos como en los extraños.

6-El temor a la muerte


Para algunos, éste es el más cruel de todos los temores básicos. La razón resulta evidente. En la mayoría de los casos, es posible achacar al fanatismo religioso los terribles dolores de miedo asociados con el pensamiento de la muerte. Los llamados «paganos» temen menos a la muerte que los más «civilizados». El hombre se ha planteado durante miles de años las mismas preguntas que aún no ha podido contestar acerca del «¿de dónde?» y «¿hacia dónde?». ¿De dónde proceso y hacia dónde voy?

Durante los períodos más oscuros del pasado, los más astutos y los más fuertes no fueron precisamente lentos a la hora de ofrecer respuesta a estas preguntas, a cambio de un precio.

«Acude a mi tienda, abraza mi fe, acepta mis dogmas, y te daré el pasaje que te admitirá en el cielo cuando mueras -grita un líder sectario-. Permanece fuera de mi tienda y puede que el diablo se apodere de ti y te queme por toda la eternidad.»

El pensamiento del castigo eterno destruye el interés por la vida y hace imposible la felicidad.

Aunque el líder religioso no sea capaz de proporcionar un salvoconducto hacia el cielo, ni la falta de él permita al desgraciado descender al infierno, la posibilidad de esto último parece tan terrible, que el simple pensamiento se apodera de la imaginación de una forma tan realista que paraliza la razón, e instala el temor a la muerte en nuestra mente.

El temor a la muerte no es ahora tan común como lo fue en la época en que no existían grandes universidades.

Los hombres de ciencia han derramado el foco de la verdad sobre el mundo, y esa verdad está liberando rápidamente a los hombres de este terrible temor a la muerte. Aquellos que asisten a las universidades no se dejan impresionar ya fácilmente por el fuego y el azufre. Con la ayuda de la biología, la astronomía, la geología y otras ciencias afines, se han ido disipando los temores que se apoderaron de las mentes de los hombres en otras épocas más oscuras.

El mundo entero está compuesto de sólo dos cosas: energía y materia. En la física elemental aprendemos que ni la materia ni la energía (las únicas dos realidades conocidas por el hombre) pueden ser creadas ni destruidas. Tanto la materia como la energía pueden ser transformadas, pero ninguna de ellas destruida.

Si la vida es alguna cosa, es energía. Si es imposible destruir la energía y la materia, resulta evidente que tampoco se puede destruir la vida. Ésta, como cualquier otra forma de energía, puede pasar por distintos procesos de transición o de cambio, pero nunca se puede destruir. La muerte no es más que una transición. Si la muerte no es simple cambio, o una transición, en tal caso, nada existe después de ella, excepto un largo y eterno sueño pacífico, y el sueño no es algo a lo que haya que temer. Así pues, usted puede eliminar para siempre el temor a la muerte.

SÍNTOMAS DEL TEMOR A LA MUERTE

Los síntomas generales de este temor son:

La costumbre de pensar en la muerte, antes que en obtener lo máximo de la vida. Ello se debe, en general, a la falta de propósito, o a la falta de una ocupación adecuada. Este temor predomina más entre las personas de edad avanzada; pero, a veces, las personas más jóvenes son las víctimas del mismo. El mayor de todos los remedios contra el temor a la muerte es el ardiente deseo de alcanzar logros, apoyado por la realización de un servicio útil a los demás. Una persona ocupada en muy raras ocasiones dispone de tiempo para pensar en la muerte. La vida le parece demasiado excitante como para andar preocupándose por la muerte. A veces, el temor a la muerte se halla estrechamente asociado con el temor a la pobreza, cuando se piensa que la propia muerte puede dejar a los seres queridos en la pobreza. En otros casos, el temor a la muerte está causado por la enfermedad y por el consiguiente desmoronamiento de la resistencia física del cuerpo. Las causas más comunes del temor a la muerte son: enfermedad, pobreza, falta de ocupación apropiada, desilusión amorosa, demencia, fanatismo religioso...

LA PREOCUPACIÓN

La preocupación es un estado mental basado en el temor. Funciona con lentitud, pero es persistente, insidiosa y sutil. Paso a paso, «se abre camino» hasta que paraliza la propia facultad de razonamiento, destruye la confianza en sí mismo y la iniciativa. La preocupación es una forma de temor sostenido, causado por la indecisión; en consecuencia, se trata de un estado mental que es posible controlar.

Una mente desequilibrada es impotente. La indecisión hace que la mente sea desequilibrada. A la mayoría de los individuos le falta fuerza de voluntad para tomar decisiones con prontitud, y para mantenerlas con firmeza una vez las han tomado.

No nos preocupamos por las condiciones cuando hemos tomado una decisión para seguir una determinada línea de acción. En cierta ocasión entrevisté a un hombre que iba a ser electrocutado dos horas más tarde. El condenado era el más tranquilo de las ocho personas que estaban con él en la celda de la muerte. Su tranquilidad me indujo a preguntarle cómo se sentía al saber que iba a pasar a la eternidad en tan breve espacio de tiempo. Me dirigió una sonrisa de confianza, y contestó: «Me siento muy bien. Sólo tienes que pensar, hermano, que todos mis problemas habrán terminado dentro de poco. Durante toda mi vida, sólo he tenido problemas. Siempre me ha resultado muy difícil conseguir alimento y ropa. Dentro de poco, ya no necesitaré nada de eso. Me he sentido muy bien desde que supe con seguridad que iba a morir. Entonces, me preparé mentalmente para aceptar mi destino con buen espíritu».

Al tiempo que hablaba, devoraba una cena de unas proporciones suficientes para tres hombres, comiendo cada bocado de alimento que se le traía y, al parecer, disfrutándolo tanto como si no le esperara ningún desastre. La decisión daba una resignación a ese hombre ante su destino. La decisión también puede prevenir la aceptación de circunstancias no deseadas.

A través de la indecisión, los seis temores básicos se transforman en un estado de preocupación. Suprima para siempre el temor a la muerte, tomando la decisión de aceptarla como un acontecimiento inevitable.

Elimine el temor a la pobreza adoptando la decisión de conseguir todas aquellas riquezas que pueda acumular sin preocupación. Aplaste el cuello del temor a la crítica decidiendo no preocuparse por lo que la gente piense, haga o diga. Elimine el temor a la vejez tomando la decisión de aceptarla, no como un obstáculo, sino como una gran bendición que lleva consigo la sabiduría, el autocontrol y la comprensión que no se conocen en la juventud. Libérese del temor a la enfermedad adoptando la decisión de olvidarse de los síntomas. Domine el temor a la pérdida del amor decidiendo salir adelante sin amor, si eso llegara a ser necesario.

Mate la costumbre de la preocupación, en todas sus formas, tomando la decisión general de que no hay nada en la vida por lo que valga la pena preocuparse. Con esta decisión alcanzará serenidad, paz mental y claridad de pensamiento, todo lo cual le producirá felicidad.

Un hombre cuya mente está llena de temor no sólo destruye sus propias posibilidades de acción inteligente, sino que transmite estas vibraciones destructivas a las mentes de todos aquellos que entran en contacto con él, a través de su preocupación o el otro extremo, la manipulación, y con eso también destruye sus posibilidades.

Incluso un perro o un caballo sabe cuándo le falta valor a su amo; es más, un perro o un caballo captará las vibraciones de temor que su amo emite, y se comportará de acuerdo con ellas. Mucho más abajo en la línea de inteligencia del reino animal, uno se encuentra con esa misma capacidad para captar las vibraciones del temor.


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sábado, abril 23

179- Diez mandamientos de la comunicacion en Facebook


Diez mandamientos de la comunicación en Facebook
No hay Gobierno en el mundo que no administre un perfil en las redes sociales. Pero tener presencia en las redes sociales no implica de por sí hacer estrategia en las redes sociales. ¿Qué pasos debe seguir un Gobierno en los Social Media? Repasemos los 10 mandamientos de la comunicación gubernamental en las redes sociales.
Cláusula #179
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nota: visítenos pronto, sólo busque con google: 150 frases religiosas que NO están en la biblia

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"Diez mandamientos de la comunicación en Facebook
No hay Gobierno en el mundo que no administre un perfil en las redes sociales. Pero tener presencia en las redes sociales no implica de por sí hacer estrategia en las redes sociales. ¿Qué pasos debe seguir un Gobierno en los Social Media? Repasemos los 10 mandamientos de la comunicación gubernamental en las redes sociales.



1. Definirás el objetivo y la estrategia.

Como en cualquier estrategia de comunicación, la primera pregunta que debe hacerse un Gobierno antes de abrir un perfil en una red social es la de ‘cuál es el objetivo que pretendo conseguir y cómo lo voy a lograr’. ¿Pretendo abrir un canal más de comunicación para hacer llegar las notas de prensa? ¿Deseo acercar la institución al ciudadano? ¿O el objetivo es fomentar la participación de la ciudadanía y recibir feedback a través de las redes sociales? Ese es el primer paso y el más importante de todos.

La web 2.0 ofrece múltiples herramientas, cada una de ellas con sus señas de identidad y potencialidades. En función de cuál sea la respuesta, la estrategia y las aplicaciones para llevarla a cabo serán unas u otras. Las redes sociales están pobladas de perfiles de instituciones, gobiernos y partidos políticos corporativos que no ofrecen ningún valor añadido. Se limitan a colgar notas de prensa y, en el mejor de los casos, ofrecer información inconexa como acuerdos institucionales, noticias de tráfico, obras públicas, fotografías de los miembros del Gobierno…

Todo ello de forma desordenada y sin formar parte de estrategia alguna. Por eso lo fundamental es definir los objetivos y diseñar una estrategia en función de esos objetivos.

2. Habilitarás los medios adecuados.

Uno de los errores de los Gobiernos en las redes sociales es el de no habilitar ni implementar los medios y recursos necesarios para ofrecer un buen servicio al ciudadano, que al final, es de lo que se trata. Resulta habitual en Gobiernos e instituciones que los propios jefes de prensa asuman la tarea de administrar y gestionar estos perfiles como un trabajo añadido a sus competencias. Algunos de estos profesionales carecen de una formación específica en el medio -actualizar un perfil en una red social no te convierte de facto en community manager – y tampoco disponen del tiempo necesario para realizar una correcta administración de los mismos. El resultado de todo ello suelen ser perfiles sin contenido añadido y desactualizados.

Los Gobiernos deben habilitar los medios necesarios para realizar una correcta estrategia en los Social Media. En primer lugar, contar para este cometido con profesionales formados en comunicación online y/o web 2.0; segundo, habilitar los medios técnicos, humanos y tecnológicos necesarios para dotar a los medios sociales de contenido atractivo y creativo; tercero, poner al alcance de los community manager toda la información necesaria para su publicación en las redes sociales; y, por último, y no menos importante; concienciar al personal del Gobierno y de la administración de que la comunicación en las redes sociales es una pata más del Gobierno Abierto y, por lo tanto, deben participar de una forma transparente y colaborativa en esta estrategia.

Obama publicó semanas después de tomar posesión como Presidente de EEUU una directiva de Open Government en la que instaba a todos los departamentos, directores y funcionarios a publicar en páginas web s y blogs toda la información relativa a cada una de sus áreas.

3. No utilizarás las redes sociales como una forma de propaganda.

Batir un record imaginario de amigos y difundir los parabienes del Gobierno no es hacer estrategia en las redes sociales. Los Ejecutivos tienen la obligación y la responsabilidad de mantener visibilidad en la web 2.0 por cuanto se trata de un medio en progresivo crecimiento habitado por una importante representación de la sociedad y, por lo tanto, de los administrados. Deben utilizar las redes sociales como una pata más de su estrategia de Open Government y huir de la tentación de utilizar las redes sociales como un mero soporte propagandístico.

4. Segmentarás los públicos y el mensaje.

El café para todos no vale en las redes sociales. No es lo mismo gestionar un perfil corporativo en Facebook concebido como un tablón de anuncios que un perfil destinado a recabar propuestas de los ciudadanos. En la mayoría de los casos, Gobiernos, Ayuntamientos o Diputaciones mezclan la información y los públicos en la difusión de los contenidos, lo que resta atractivo y utilidad a los perfiles. La web 2.0 es una herramienta óptima para la segmentación de los públicos y del mensaje, por lo que es recomendable la apertura de diferentes grupos o páginas dentro de la misma marca para canalizar el mensaje a los diferentes públicos.

Cada vez son más las instituciones y/o gobiernos que se atreven a customizar la marca en las redes sociales o, incluso, a abrir una marca blanca para llegar a un mayor número de ciudadanos. En la segmentación de los públicos cobra vital importancia la elección de las plataformas adecuadas. Si el objetivo es recabar propuestas e interactuar con la ciudadanía plataformas de microblogging como Twitter parecen más adecuadas, mientras que para divulgar opiniones, diferentes puntos de vista u ofrecer documentación multimedia son más convenientes los blogs o medios como Youtube, Facebook o Flickr.

5. Hablarás el lenguaje de la web 2.0.

Las redes sociales tienen un público propio que habla un lenguaje propio, diferente. El lenguaje de la web 2.0. Como explica José A. Del Moral en ‘El blog de Alianzo’, en la Red el receptor ignora el mensaje, tiene el control de lo que quiere escuchar y no hará caso salvo que tenga la impresión de que el emisor se dirige a él como individuo. Es decir, los Gobiernos deben personalizar el mensaje y hablar en primera persona.

La web 2.0, como Internet, tiene sus propias reglas y políticos e instituciones errarán en la estrategia si no se atienen a estas reglas. Las propias notas de prensa deben adaptarse al medio. No basta con colgar el tradicional comunicado de prensa enviado a los medios tradicionales. En las redes sociales la información debe ser más breve, resumida, con enlaces a noticias relacionadas, videos o gráficos. La web 2.0 es un medio desenfadado y viral, muy proclive al humor, y los Gobiernos deberán hablar ese mismo lenguaje si quieren tener éxito en su cometido.

6. Ofrecerás valor añadido… y creativo

Los perfiles de los Gobiernos en las redes sociales no pueden ser concebidos como una mera réplica de sus páginas web. Deberán ofrecer algo diferente para lograr seguidores. Un valor añadido. De lo contrario, la estrategia morirá en el intento. Los medios sociales deben concebirse como canales complementarios a los tradicionales y a los propios sitios web de los Ejecutivos.

Así, deberán ofrecer valor añadido como la difusión de videos de producción propia para informar de la actualidad desde un punto de vista más desenfadado; opiniones personales de los miembros del Gobierno a través de blogs administrados por ellos mismos; emitir en directo Plenos, comisiones, ruedas de prensa, firmas de convenios, visitas instituciones; abrir encuestas para conocer la opinión de los usuarios sobre distintos asuntos de la acción gubernamental; poner en marcha aplicaciones como social games –por qué no- para incentivar la participación; publicar y difundir infografía complementaria a la información sobre proyectos que se van a realizar; conversar con los ciudadanos a través de las salas de chat habilitadas por los medios sociales a tal efecto etc.

Un ejemplo de buena presencia de un Gobierno en las redes sociales son los perfiles de Irekia, el Gobierno Abierto de la Lehendakaritza vasca en Twitter y Facebook. Irekia testa continuamente la opinión de los ciudadanos sobre diferentes aspectos de la acción gubernamental a través de encuestas, no limitándose a difundir las actuaciones que lleva a cabo el Gobierno Vasco.

7. Practicarás la conversación permanente

Los Gobiernos deberán practicar la conversación permanente mediante los principios de la transparencia, participación y colaboración. Como exponen César Calderón y Sebastián Lorenzo en su libro Open Government (Gobierno Abierto), la ciudadanía 2.0 no se conforma con ser administrada. Exige ser servida, informada y escuchada. Ejerce su influencia a través de las redes sociales y es un canal activo de información más.

Como en toda estrategia de Open Government, la presencia de los Gobiernos en las Redes Sociales debe estar presidida por los principios del diálogo y la conversación permanente: hablar, escuchar y responder. Y, lo más importante, reaccionar ante las diferentes preguntas y opiniones. Para ello es fundamental la implicación y el liderazgo del Gobernante. Un buen ejemplo de conversación permanente fue la entrevista que Barack Obama realizó en Youtube o las entrevistas del lehendakari del País Vasco Patxi López a través de Twitter, en las que el Presidente se somete por igual a preguntas de periodistas y ciudadanos que le siguen en su perfil de la red de microbblonging.

Dirigentes como la Presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, o el Gobernador del Estado de Mexico, Enrique Peña Nieto, mantienen sus propios canales de Youtube para dirigirse a la ciudadanía. Además de medios sociales como Facebook, Twitter, Flickr, Youtube o los blogs, hay aplicaciones como Google Moderator que permiten dar y ofrecer feedback sobre las diferentes acciones y propuestas de Gobierno.

8. Publicarás información en tiempo real

La casi totalidad de los Gobiernos se limita a ofrecer información cuando ya se ha producido la toma de decisiones. Es una de las grandes asignaturas pendientes en la estrategia de los Gobiernos en las redes sociales. Las instituciones deben publicar y mantener la información sobre la actividad gubernamental en línea, en tiempo real, ofrecer los datos cuando las cosas están ocurriendo y no cuando ya han transcurrido.

La herramienta Regulations.gov que habilitó el Gobierno Obama dentro de su estrategia de Open Government es un ejemplo de publicación de información en tiempo real. Esta herramienta ofrece información sobre todas las leyes que están en fase de tramitación e invita a los ciudadanos a opinar sobre ellas e, incluso, realizar textos alternativos. El Gobierno de Nueva Zelanda ensayó una experiencia similar con la nueva Ley de Policía.

9. Recabarás propuestas y las incorporarás a tu acción de Gobierno

La web 2.0 se ha convertido en el mejor altavoz de las opiniones de los ciudadanos, muchos de los cuales no sólo se informan a través de las redes sociales sino que exigen a través de las mismas un papel activo en la toma de las decisiones. No se conforman con ser escuchados; quieren ser atendidos.

Existen grandes diferencias entre los perfiles administrados por los Gobiernos en Facebook y Twitter. Por lo general, los canales destinados a solicitar y recabar propuestas de la ciudadanía para su incorporación a la acción del Gobierno brillan por su ausencia. Los casos se pueden contar con los dedos de una mano. Arnold Schwarzenegger es una de las excepciones que confirma la regla. El Gobernador de California firmó un convenio con Twitter para interactuar con los ciudadanos, recibir sus quejas y sugerencias y establecer una relación más cercana.

En Vitoria-Gasteiz (España) el grupo municipal del PP habilitó hace un año una herramienta denominada Vitoria en el corazón, con perfiles en Twitter y Facebook en los que recaban propuestas de mejora de los diferentes barrios de la ciudad realizadas por los ciudadanos y que, en mayor o menor medida, incorporar a su acción de oposición.

10. Tendrás perseverancia y paciencia, mucha paciencia

El uso inadecuado de las redes sociales puede convertir un mensaje positivo en negativo. Un blog que se abre en época electoral, no permitir comentarios en los blogs o borrar los más críticos, utilizar las redes sociales como medios propagandísticos, desatender tus perfiles o hacer ver que hablas tú en primera persona cuando en realidad es un asesor quien gestiona tu perfil, puede echar por tierra cualquier estrategia en los Social Media.

Un patinazo en este sentido se convierte en noticia. Hace unas semanas, la revista Excelsior llevaba a su portada el siguiente titular: ‘Descuida sus redes’. ‘El jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, no escribe en Twitter desde hace cuatro meses. Es un error político, según expertos’.

visto donde mi amigo manuel gross

más: https://alt1040.com/2011/03/6-blogs-para-saber-mas-sobre-twitter


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viernes, abril 15

177- Caracol hermosisimo extinguiéndose



Caracol mas hermoso extinguiéndose
CARACOLES DE CUBA POLIMITA (POLIMITAS Cubanas)
Son de una belleza extraordinaria. "Quisiste disfrutar al ave y SOLO LE has encarcelado, una mente sana disfruta al animal viéndolo en libertad"(Facundo Cabral). Cuando el candidato a autor de este insípido blog mira a alguien que posee una jaula del tamaño de una pequeña cubeta, o una mascota que mantiene atada a una pequeña cuerda, le pregunta: "perdone: cuánto espacio cree Ud. que necesita una mosca común para existir?" ellos contestan que mucho espacio, entonces el autor les replica:"y un pobre pajarito, y una mascota cuánto espacio necesita? La religión también incluye el trato justo a la naturaleza". El lugar ideal para encontrar los caracoles es en los lugares más remotos del famoso Valle de Viñales (se crían en árboles), en la provincia más occidental de Pinar del Río, a pesar de que se pueden encontrar en otras áreas de la geografía nacional, pero en número escaso. Estos moluscos terrestres de las especies sacricia sólo viven tres años y medio como máximo, a partir de noviembre, comienzan a hibernar bajo tierra hasta marzo, cuando la superficie para poner de 15 a 25 huevos diminutos. Se multiplican SOLO EN SU ENTORNO, ya que son hermafroditas.
Cláusula #177
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nota: visítenos pronto, sólo busque con google: 150 frases religiosas que NO están en la biblia

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Caracol el animal mas hermoso extinguiéndose
Solo habita en un pequeño sector de Cuba llamado Baracoa; y solo se cría en ciertos árboles. "Quisiste disfrutar al ave y SOLO LE has encarcelado, una mente sana disfruta al animal viéndolo en libertad"(Facundo Cabral). Cuando el candidato a autor de este insípido blog mira a alguien que posee una jaula del tamaño de una pequeña cubeta, o una mascota que mantiene atada a una pequeña cuerda, le pregunta: "perdone: cuánto espacio cree Ud. que necesita una mosca común para existir?" ellos contestan que mucho espacio, entonces el autor les replica:"y un pobre pajarito, y una mascota cuánto espacio necesita? La religión también incluye el trato justo a la naturaleza".


Vista por muchos como el animal terrestre con la concha más bella del mundo, y presente en la cultura popular baracoense en forma de leyenda, la inquietante posibilidad de que la polimita se extinga aúna a personas y organismos en un esfuerzo incipiente por protegerla.

En estos momentos la situación se torna crítica, debido a que han desaparecido casi totalmente algunas poblaciones de esta especie, la más hermosa de las seis existentes en Cuba, alerta Norvis Hernández, especialista ambiental que atiende el trabajo de protección y fauna en el Sector Baracoa del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, Patrimonio Natural de la Humanidad.

«Hace veinte años había varias zonas con poblaciones de polimitas que ya no son representativas. Son los casos de Joa, El Paraíso, Yumurí, Mandinga, Guandao y Yara, en las cuales hoy se encuentran cuatro o cinco individuos».

—¿Maisí presenta una situación parecida a la de Baracoa?

Norvis Hernández, especialista ambiental.—Sí, aunque con diferentes matices. En Baracoa la disminución de ejemplares obedece sobre todo a la colecta indiscriminada por parte de personas insensibles para ser vendida a extranjeros. En Maisí se debe esencialmente a la recolección como hobby de los adolescentes durante las etapas de la escuela al campo, sin desconocer afectaciones climatológicas que disminuyen o dañan los cafetales, con influencia negativa en el hábitat de los caracoles.

«En el territorio más oriental de Cuba lo mismo se coge una polimita de los árboles para cambiarla de lugar que para matarla y utilizar su concha en la confección de collares. Lo cierto es que se pierde gran cantidad de ejemplares, muchas veces en etapa de desarrollo. No esperan ni siquiera que los moluscos completen su ciclo de vida y mueran, para entonces utilizar la concha. Por otro lado, tanto en Baracoa como en Maisí casi hemos perdido los ejemplares cuyas conchas exhiben patrones de morfos o coloración más diversos, por ejemplo, de fondo rojo y bandas negras».

—Además del hombre, ¿cuáles depredadores tiene la polimita?

—El gavilán caguarero, el ratón, el macao y las hormigas.

—¿Qué medidas adoptan para que no desaparezca la especie?

—En Baracoa se han distribuido carteles, afiches y plegables que se han ubicado en lugares de notable afluencia de público con el fin de sensibilizar a la gente sobre la necesidad de protegerla. En cuanto al resto del país, tenemos un proyecto de colaboración con la Fundación Antonio Núñez Jiménez, organización no gubernamental dedicada a la protección de la naturaleza, para imprimir plegables que se reparten en aduanas y aeropuertos.

«Así se alerta a los turistas de que las polimitas están en peligro de extinción. Pero falta mucho por hacer, necesitamos apoyo de muchas instituciones y organismos de nuestro municipio. Se impone que órganos rectores de la ley velen y multen a quien se dedica a vender collares hechos con estos caracoles, porque los medios educativos en general y de educación ambiental, junto al provecho de los proyectos, dan resultado en pequeña escala.

«Los más vinculados a ese propósito queremos aplicar en Baracoa algo conocido como naturalización de las escuelas urbanas; que consiste en rodear de plantaciones los centros escolares para transformar el entorno natural donde permanecen los alumnos. También pensamos transmitir conocimientos elementales de ecología en el patio de las escuelas. En ambos casos el objetivo es sensibilizar a los estudiantes en la protección de la naturaleza. Asimismo, aspiramos a trabajar con pobladores de zonas rurales en la indagación comunitaria, que puede dar muy buen resultado en la educación ambiental. En el orden institucional, la Universidad de Oriente está interesada en hacer estudios de depredación junto a investigadores británicos. El objetivo es determinar si es factible experimentar con granjas de cría para conservar el fondo genético de la polimita picta.

«Con respecto al trabajo que debemos hacer en instituciones donde acudan quienes visiten Baracoa, el mejor ejemplo estará en el Parque Humboldt. Allí debemos iniciar una experiencia que en Latinoamérica aplican Chile y Ecuador, consistente en estimular a quienes transitan los senderos ecoturísticos a que reflexionen sobre el entorno observado. Esta acción puede ser muy provechosa».

—¿En qué áreas hay mayor estado de conservación?

—En el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, donde hay cuatro poblaciones muy bien conservadas. En monitoreos trimestrales se han visto entre cien y doscientos individuos, y se han registrado datos de reproducción y ciclos de vida. Este trabajo de investigación y manejo ha permitido mantener y aumentar las poblaciones, por lo que se pretende hacer lo mismo en todo el municipio.

—¿Cree que se ha hablado lo suficiente sobre la posible desaparición de la polimita picta?

—De ninguna manera. Y si se pierde seremos muchos los responsables, aunque no nos acordemos de ello.



(Juventud Rebelde), visto en click acá

Baracoa, en el corazón de Cuba.


De camino a Baracoa uno se cruza con vallas de propaganda enternecedoras: "La revolución pujante y victoriosa sigue adelante", dice una. Unos kilómetros más allá, cerca del pueblo de Imías, otra aconseja: "Mamá y Papá: contribuyan a que sus hijos crezcan sanos...". Después, una más militante: "Las banderas de la revolución no se entregan sin combatir". En esta zona de Guantánamo el paisaje es árido, casi desértico, pero de repente se abre paso una vegetación exuberante de palmeras y helechos antediluvianos al atravesar el viaducto de La Farola, una preciosa carretera de montaña que cabalga decenas de kilómetros de denso bosque tropical y lomas inexpugnables. Recorrerla con los ojos bien abiertos es un buen modo de acercarse al fundamento de este lugar especial, cercano al Paso de los Vientos, donde se asienta la primera villa fundada en Cuba por Diego de Velázquez el 15 de agosto 1511.


Hasta 1965, cuando terminó de construirse La Farola, Baracoa estuvo prácticamente aislada del resto del país. Era más fácil llegar aquí en avión o en barco que por carretera, y esta condición de retraimiento, junto a su naturaleza salvaje y su historia singular, son las claves para atrapar su esencia.

El primer alcalde de Baracoa fue Hernán Cortés. Aquí estuvo la primera capital y el primer obispado de Cuba. Cinco siglos después, si alguna zona de la isla aún conserva la apariencia y riqueza naturales de la época del descubrimiento, esa es Baracoa.


Su nombre significa "existencia de mar" en lengua indígena, y antes de emprender viaje a esta localidad del oriente cubano conviene saber que Baracoa queda a unos 900 kilómetros al este de La Habana, más cerca de Haití que de Santiago de Cuba. También, que el 95% de su territorio es montañoso, que llueve más de 200 días al año -y de ahí su increíble vegetación- y que es el lugar con más arroyos, afluentes y ríos de toda la isla. Entre ellos, el Toa, el más caudaloso del país.


En Baracoa la naturaleza es una experiencia descomunal y se funde con la sensación del tiempo detenido y una cultura pícara y de mucha personalidad, especialmente viva en sus gentes y en su música de sones primitivos, y es la mezcla de todo ello lo que atrapa al viajero.


La emisora de radio local se llama La voz del Toa. Escucharla a la hora de los recados es importante si uno quiere tomar el pulso a estos montes de cuchillas afiladas. Dado lo intrincado de la geografía y las pocas líneas de teléfono que existen, la gente envía mensajes a sus parientes y amigos aprovechando un servicio comunitario de la radio.


"A Pachuca, en el Naranjal, que su hija Maydelis dio a luz varón y que están bien los dos", fue uno de los que oí en un reciente viaje.


En otro aviso, alguien pidió a un familiar que trajera a casa miel de abeja para hacer un "remedio" a un niño enfermo; y Juan convocó a su abuelo, en Los Corrales de la Mandinga, para que bajara a la óptica de la ciudad a recoger sus "espejuelos", que hace días estaban listos.


Todos esos mandados y otros más -como el de Yumisleydi, una joven que recordó a su padre: "Pipo, todavía no hemos recibido el giro en casa"- se pueden escuchar, por ejemplo, mientras se recorre el Fuerte Matachín, una de las cuatro fortalezas españolas construidas en la colonia para defender la ciudad de los ataques de ingleses, corsarios y piratas.


En muchos lugares de Baracoa es costumbre poner la radio alta a la hora de los recados. A veces también lo hacen en el Museo Matachín, que dirige el historiador de Baracoa, Alejandro Hartmann, un personaje absolutamente imprescindible de la comunidad.


Los botines de 'El Puma'


En las vitrinas del museo uno halla cosas fabulosas. Al lado de un cuenco taíno fabricado por indios precolombinos cuelga la guitarra de Cayamba, genio y figura de la trova tradicional, que se bautizó a sí mismo como "el cantante de la voz más fea del mundo". Bajo otro cristal, aparecen expuestos los calzones y botines del boxeador Pepe Legrá, El Puma de Baracoa, dos veces campeón mundial de peso pluma y siete de Europa. Legrá se marchó de Cuba al triunfo de la revolución, cuando el boxeo profesional fue prohibido, y a los veintitantos años el joven negro se hizo español. Por sus éxitos deportivos fue protegido de Franco, quien le regaló casa, coche y un reloj Rolex, y con este peluco en la muñeca ha regresado a la isla en numerosas ocasiones, donde incluso fue recibido por Fidel Castro como un campeón. Con un poco de suerte, uno puede tropezarse con él en una de sus frecuentes visitas a su pueblo natal; probablemente estará en chancletas y sin camisa, como el resto de los vecinos, hablando con un amigo en cualquier esquina.


Y esta es la primera lección: en Baracoa la primera regla es no sorprenderse por nada.


Basta repasar algunas leyendas locales, resumidas en las paredes del Fuerte Matachín. Está la de Magdalena Rovenskaya, una rusa blanca hija de un aristócrata zarista ajusticiado por los bolcheviques. El mismo año de 1917, Mima escapó de la revolución rusa. Recaló en Cuba a finales de los años veinte, después de pasar por Constantinopla, París y otras capitales europeas. La Rusa, que el escritor Alejo Carpentier inmortalizó como Vera en su novela La consagración de la Primavera, construyó un hotelito en Baracoa y de eso vivió hasta que llegó el Comandante y mandó a parar.


Rovenskaya llevó mejor la revolución de Fidel Castro que la de su país; entregó las joyas a los barbudos y se hizo fidelista, aunque nunca -y murió en 1978- se tragó del todo lo del comunismo. El hotel La Rusa existe todavía y su hijo adoptivo, René Frómeta, tiene 80 años. Se ha hecho en su casa una especie de museo de bolsillo que uno puede visitar por unos cuantos pesos convertibles.


La historia de Mima es una de las que pueblan la mitología de Baracoa, pero hay muchas más. Está la del Pelú, un desarrapado que apareció por allí a finales del siglo XIX y se convirtió en centro de las burlas populares hasta que un día echó una maldición gitana a la localidad. Desde entonces, aseguran las malas lenguas, Baracoa no ha levantado cabeza.


También es famosa la leyenda de Enrique Faber, real como la vida misma: Enrique, en realidad, era Enriqueta, una francesa, doctora en medicina, que llegó a Baracoa a principios del siglo XIX y se hizo pasar por hombre para poder ejercer su profesión. El 11 de agosto de 1819, Enriqueta se casó "como varón" con la criolla Juana de León en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.


En este mismo templo, hoy en obras, se guardan los documentos que acreditan aquel matrimonio y también está la Cruz de la Parra, única de las cruces originales que queda en América de las que plantó Cristóbal Colón en sus viajes por el Nuevo Mundo. Todas estas historias fabulosas son parte del imaginario local, pero no son pasado sino presente. Cualquier vecino te las cuenta, enriquecidas por su imaginación, y eso tanto en la ciudad de Baracoa, que tiene 40.000 habitantes, como en las montañas, donde viven otros 40.000.


'El complaciente'


En las cercanas lomas de Yara -un lugar imprescindible si a uno le gusta el senderismo- vive Regino Rodríguez Gainza, un sabio natural de 73 años. Se conoce todas estas leyendas, igual que las sabía su difunto padre, Justino, quien "tuvo 25 hijos con diferentes mujeres, y de ahí que él mismo bautizara a su miembro viril como el complaciente". Regino es cultivador de coco y arqueólogo natural, y conversar con él es un placer. En su finca están los petroglifos de San Justo, esculpidos en la roca por indios taínos en una de las numerosas cuevas que existen en la terraza marina donde se ubica Yara.


Baracoa tiene 14 kilómetros de playas silvestres y en sus inmediaciones está el parque natural más importante del Caribe, el Alejandro de Humboldt, 700 kilómetros cuadrados de monte tropical que son patrimonio mundial y uno de los sitios más importantes en el hemisferio occidental para la conservación de la flora endémica. Las Cuchillas del Toa, en la cuenca cristalina del río del mismo nombre, es otra zona de valor especial y debido a ello la Unesco la incluyó recientemente entre las reservas de la biosfera, pero la verdadera montaña mágica de Baracoa es El Yunque, una mole rectangular, de 560 metros de altura y recortada en forma de meseta, que es el gran emblema local.


Pues bien, todo este paraíso natural, que indudablemente es un lujo, sólo tiene sentido de verdad si uno es consciente del privilegio que es poder conocer a personajes como Regino o su hermano Urbano, el verdadero rey del cacao de la zona. Ellos, y en general todos los habitantes de Baracoa, son la gran gozada de este lugar, donde el coco y el cacao son parte sustancial de la cultura.


Más del 50% de las tierras cultivables de la zona están dedicadas a ambos frutos, y la producción de estas tierras representa alrededor del 80% del total de la nación. Coco y cacao están presentes en la forma de vivir y en las costumbres de la gente, también en la música tradicional y en los platos típicos, que son únicos en Cuba: el bacán es una especie de tamal hecho a base de plátano rallado, leche de coco y diversas especias; el chorote, una bebida elaborada con cacao, leche, canela y harina de Castilla, y hay dulces como el cucurucho, hechos con ralladura de coco y mezclados con miel y pasta de fruta bomba (papaya).


En la zona cacaotera del Guirito, el grupo Nengón y Kiribá tiene un ranchón en el que algunos sábados hay comilonas y se interpretan los ritmos tradicionales de Baracoa. Es un son primitivo, sin claves, hecho con la materia prima de los sucesos que marcaron época en Baracoa. En sus canciones está, por ejemplo, el susto y la impresión de los guajiros ante el primer avión que sobrevoló la localidad -se baila con los brazos abiertos como un aeroplano-, o las peleas de los padres con sus hijos para que no fueran al primer cabaré abierto en el pueblo -la coreografía asemeja una violenta discusión familiar-.


Tanto la música como la vida nocturna son parte del corazón de Baracoa. Ya es algo turístico, pero sigue mereciendo la pena dejarse llevar. Todas las noches hay conciertos en La Casa de la Trova, en La Terraza, en La Casa de la Cultura y en otros locales, y junto a grupos profesionales encuentras a improvisadores que llevan en la sangre el ritmo peculiar y pausado de esta región. El nengón y el kiriba son sones antiguos y festivos asociados a la celebración del fin de la cosecha de cacao, y funcionan casi como un mantra: uno los empieza a escuchar y se transporta a otra dimensión, a veces al centro de uno mismo. La señora Vitalina Garrido, con cien años en las caderas, sigue bailando cada vez que puede.


Todo es auténtico en Baracoa. Pero sobre todo lo son sus gentes y personajes increíbles, como Choca-Choca, un ex taxista particular que se ganó su apodo debido a los cien accidentes que tuvo -"todos sin muertos"- en la época en que se dedicó a dar viajes por cuenta propia para subsistir. Su automóvil, un Moscovich azul de la era soviética, no tenía frenos, pero por suerte hoy Choca-Choca ha vuelto a su profesión de entrenador deportivo y trabaja con el equipo femenino de baloncesto de la localidad.


Colores de Benetton


En 1996, el diseñador italiano Luciano Benetton quedó tan alucinado que dedicó a la localidad un número completo de la revista Colors (108 páginas). Entre los protagonistas estaban, cómo no, Óscar Granada, Choca-Choca, Oriol Suárez, un adolescente comedor de vidrio, y MeneaCulito, la joven del pueblo que por entonces mejor movía las caderas.


Para disfrutar Baracoa hay que abrir los sentidos y abandonarse a su naturaleza y a la picardía de sus gentes, sin olvidar que uno está en Cuba, con todo lo que eso conlleva. Mejor no hablar de política. Sólo un dato: los matrimonios de jóvenes baracoesos con extranjeros se acercan al millar. Todos viven fuera. Dicho esto, en una noche de farra, a las tres de la mañana a lo mejor puede descubrir que el animador del grupo Maravillas, Osmel Mugercia, conoce toda la obra de Manuel Vázquez Montalbán y puede recitar párrafos completos de cualquiera de sus libros.


Baracoa es así. Está en Cuba, pero es diferente... Uno de los placeres aquí es bañarse en cualquiera de sus ríos fabulosos, el Toa, el Duaba, el río Miel. Una peculiaridad de ellos es el tibaracón, una barra de arena que separa el mar del río en su desembocadura y que permite darte un chapuzón de agua salada y luego enjuagarte con agua dulce con sólo volver la espalda -el tibaracón del Toa es espectacular, y se puede alquilar un bote para llegar a él-.


En las cuchillas del Yumurí, cerca del paso de los Alemanes, adonde las muchachas van a hacerse fotos al cumplir los quince, con vestidos de merengue, la playa es de arenas negras; en Maguana, en sentido contrario, por la carretera hacia Moa, la arena es blanca y absolutamente virgen.


En Baracoa también hay unos caracoles que se llaman polimitas y están coloreados de amarillo, naranja y azul, y la gente de más edad practica el espiritismo; un día, al convocar a los muertos en una reunión de cordón, cuentan que se hizo presente el cacique Hatuey, el primero que resistió a los conquistadores y que fue arrojado a la hoguera por los hombres de Diego de Velázquez. En estos montes es donde la resistencia indígena fue vencida y empezó la colonización, y siglos después de aquel suplicio los cubanos le dieron su nombre a una marca de cerveza, para refrescar. La cerveza Hatuey sucumbió después por un litigio de marcas, pero esa es otra historia.


En Baracoa hay una vieja tradición de pintores autodidactas. Muchos niños aprenden a dibujar con ellos en talleres particulares, uno puede verlos por las ventanas entreabiertas de algunas casas. Existe también un Club de Amigos del Danzón, al que pertenecen Juan Gaenza, de 89 años, y su esposa Isabel, de 84. Se reúnen el tercer sábado de cada mes en la Casa de la Cultura, y cuentan que antiguamente aquello era el Liceo, una sociedad para blancos. El murmullo de esas historias, y la sonrisa de una chica que se llama Yesterday cuando empieza a lloviznar sobre El Yunque, es Baracoa.

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