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viernes, enero 30

54- Cuál es causa y porqué del sufrimiento?

Las genuinas leyes de la felicidad consisten en armonizar con el origen y orden del universo, pero el sufrimiento es automático si se desarmoniza con ellas, descúbralas acá, hágalas trabajar a su favor y convénzase por si mismo. Que es el dolor? El dolor ANTE TODO es una experiencia MUCHO MUY personal, puesto que para cualquier espectador casi siempre es COMO una anécdota, la experiencia resulta ajena para quien no ha vivido la misma situación. Clases de dolor: dolor físico; dolor emocional por desgracias que nos pasan; dolor emocional por las limitaciones o miserias; y dolor mental por las culpas o sentirse responsable de lo sucedido. El problema es trágicamente grave y este es solo un pequeño ensayo, me entristecería indeciblemente que dejen de leerlo por inocentes prejuicios, mas que todo porque lo abordaré desde la perspectiva de una acaso neutral alegoría, que bien puede forjar un documento que pueda circular como un aporte a la felicidad de la humanidad.

Cual es la causa genuina del sufrimiento?

Sufrir= someter o exponer a profundos cambios.

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? (lo dejó claro un primo de Juan el bautista).

Cláusula #54
Lectura: 1 minuto

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nota: para regresar a éste tu blog, sólo escribe en google: 150 frases religiosas que NO están en la biblia

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Cual es la verdadera causa del sufrimiento?

Sufrimos a) como resultado de nuestros propios errores b) como resultado de los errores de otros y c) como resultado de causas fortuitas o naturales. CONFUNDIMOS FELICIDAD CON PLACER. En todo caso, la felicidad y el sufrimiento tienen una INMENSA conexión ya sea con el orden con su ausencia: sufrimos o infligimos sufrimiento A OTROS cuando nuestras perspectivas son diferentes a las de EL ORDEN, necesitamos armonizar con el origen del universo pues nuestra libertad NO NO da derecho a afectar la conveniencia de otros. Si piensa que ud. sufre por amor, es porque confunde el amor con el romance (en realidad ES el amante NO el amor). El amor es otra cosa: es la filosofía del dar, compartir, solidarizarse, es altruísmo; es la política de la pala, opuesta a la del azadón o azada: el amor es dar AÚN o en especial a quienes NO tienen la posibilidad de corresponder y devolverlo. El amor es responsabilidad. Amor "es el interés activo por el crecimiento y la vida de aquellos a los que decimos amar" Erich Fromm, sociólogo.

Uno no puede quedar menos que asombrado al ver el inmenso desacuerdo en identificar la causa del sufrimiento, por ejemplo acá en el siguiente enlace se consignan por lo menos casi dos mil afirmaciones diferentes muchas veces contrapuestas tan solo referidas al tema de la educacion sexual, que para empezar debería llamarse con mucha propiedad "educaciòn matrimonial", CONOZCA POR FIN los hechos crudos, toscos, ásperos y poco elaborados:

Cual es la verdadera causa del sufrimiento?



Para muchos el origen del egoísmo y porqué de su existencia es causa de no poca perplejidad. Ven la obra del mal con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan como puede existir todo eso bajo la supuesta soberanía de uno cuya sabiduría poder y amor son según se dice, infinitos.

En realidad es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE explicar el origen del egoísmo y la razón de su existencia (esto, estoy por ampliarlo en los próximos dos párrafos Y demostrarlo en el resto de este ensayo). Sin embargo, se puede comprender suficientemente un poco lo que se refiere al origen y propósito finales del egoísmo, para hacer enteramente manifiesto la justicia y benevolencia del bien en su proceder contra TODO mal. (para todo y siempre que la justicia no la dosifique mucho menos administre el falible ser humano para dañar físicamente etc a otros, y recordemos que en la humanidad, su sistema judicial, parece haber consenso de TAN SOLO aislar a los incorregibles, una vez probado su delito, NADIE trabaja para su efectiva re-educación/rehabilitación)


El egoísmo es un intruso, y NO HAY RAZÓN válida ALGUNA que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso como secreto e inexplicable; excusarlo o tratar de explicarlo equivaldría a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o "señalar" la causa de su existencia, dejaría de ser egoísmo. La única definición jurídica del pecado es la que nos da un antiguo libro: “el egoísmo es transgresión de la ley”, la definición filosófica de Ley: "Relación o concatenación universal, real, necesaria e inalienable entre dos entidades, objetos o eventos [una vez que estos existen, sin atender a sus causas]" (Filosofía marxista). Al romper cualquier ley, se aniquila la integridad del ente que la rompe, Ej. típico es la ley de al gravedad.


Antes de la aparición del egoísmo había paz y gozo en todo el ambiente de entonces. Todo guardaba perfecta armonía con la voluntad del Amor. Como la ley del Amor era el fundamento del Gobierno del bien, la dicha de todos los seres dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. EL AMOR requiere que todos los seres le rindan un servicio de amor, una actuación segura y un homenaje que provenga de la apreciación INTELIGENTE de su carácter. [pues lo ha verificado, que ensayar ese carácter, el carácter justo, causa la felicidad, exactamente de la misma forma que desviarse de su práctica, lleva sin excepción al sufrimiento]

No le agrada la sumisión forzosa [pues preveía la hipocresía de la era oscurantista y sus resultados a causa de un estado policiaco], y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente. Pero hubo un ser que prefirió pervertir esta libertad. El egoísmo nació en aquel ser que, después del bien, había sido el más honrado por la bondad y el más exaltado en honor y en gloria entre los habitantes de ese ambiente: era el portador de la luz: el arcaico fotón.

El que sería el creador del egoísmo había sido tan altamente honrado antes, y todos sus actos llegaron con el tiempo a estar tan revestidos de cierto secreto y misterio [tal como las decisiones del presidente ejecutivo de un directorio empresarial], que al principio era difícil revelar a los otros seres la verdadera naturaleza de su obra. Antes de su completo desarrollo, el egoísmo no podía aparecer como LO autodestructivo que es en la realidad. Hasta entonces no había existido en el ambiente, y los seres inocentes que lo habitaban no tenían idea de su naturaleza y malignidad. No podían ni entrever las terribles consecuencias que resultarían de poner a un lado la ley vigente.

En su trato con el egoísmo, el Amor no podía obrar sino SOLO con justicia y verdad. El creador del egoísmo podía hacer uso de armas de las cuales el Amor no podía valerse: la lisonja, el engaño y la manipulación. El creador del egoísmo imputaba, atribuía a la ley vigente y al gobierno del Amor la perturbación que su propia conducta había introducido en el ambiente. Declaraba que todo el mal provenía de la administración "de turno".

Aseveraba que lo que él mismo quería, era actualizar y difundir los estatutos del Amor. Era pues, necesario que se diera a conocer la naturaleza de sus pretensiones y los resultados de los cambios que él proponía introducir en la ley del Amor. Su propia obra debía condenarle. El creador del egoísmo había declarado desde un principio que no él estaba en rebelión pero: el ambiente entero debía ver al seductor desenmascarado.

Antes de su caída, el creador del egoísmo era el primero de los que adornaban el lugar perfecto y sin mácula.1 2

El creador del egoísmo habría podido seguir gozando del favor del bien, amado y honrado por toda la tropa de criaturas, empleando él sus nobles facultades para beneficiar a los demás y para glorificar a su origen, el Amor. Pero poco a poco, y durante miles de millones de años, el creador del egoísmo se abandonó al deseo de la propia exaltación.3 4

En lugar de procurar que el Amor en persona fuese objeto principal de los afectos y de la obediencia de las criaturas bajo su responsabilidad, el creador del egoísmo se esforzó por granjearse el servicio y el homenaje de ellas para si mismo.


Y, codiciando los honores y aclamaciones de júbilo que el bien infinito había concedido con propiedad al único hijo del Amor personificado, ese príncipe de las criaturas aspiraba a un poder tal que sólo El Hijo tenía derecho a ejercer, por orden de antiguedad; y que hasta entonces el ambiente entero se había regocijado en reflejar la gloria del Amor, y de entonar alabanzas en su merecido honor. Y en tanto que El Amor era así honrado, todo era paz y dicha.

Pero una nota discordante vino a romper las armonías ambientales. La intriga y la exaltación de sí mismo, contrarios a la intención y espíritu del Amor, despertaron presentimientos y sospechas del mal, en las mentes de aquellos entre quienes la gloria del Amor lo superaba todo: En esa época NO existía la filosofía del azadón o tenedor, sino solo la política de la pala o cuchara.

Los concejos del misericordioso Amor rogaron tiernamente durante miles de millones de años al creador del egoísmo. Pero la delicada amonestación dada con un espíritu de ternura y misericordia infinitos, sólo despertó en él un espíritu de resistencia (de la misma foma que el dolor no proviene del cambio, sino de nuestra resistencia a éste). El creador del egoísmo permitió prevalecer sus celos y su rivalidad con El Hijo, y se volvió aún más obstinado. El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía. El creador del egoísmo NO APRECIÓ como don de su NOBLE ORIGEN los altos honores que EL BIEN le había conferido, y no sintió gratitud alguna, pues creía merecerlo con solo desearlo. (extrañamente nos parece familiar esa actitud?): El espíritu de cooperación fue testigo del nacimiento del hoy omnipresente espíritu de competencia.

El mismo espíritu que fomentara la rebelión antes que el ser humano existiera, continúa inspirándola HOY en el universo, creado mucho después. El creador del egoísmo ha seguido con los hombres la misma política que siguiera con las antiguas criaturas BAJO SU MANDO: seduciéndolas. Su espíritu/intención impera ahora en los hijos de desobediencia. Como él, tratan éstos de romper el freno de la ley del Amor(que lejos de ser prohibiciones, constituyen genuinas defensas de derecho), y prometen a los hombres la libertad mediante la transgresión de los preceptos de aquélla ley, (paradójicamente llamada "ley de la libertad" por más de alguno). El delicado llamado de atención del Amor dirigido a ellos, les despierta aún el espíritu de odio y resistencia. Cuando los mensajeros que el Amor envía para amonestar tocan a la conciencia con la maravillosa noticia de que hay salida al sufrimiento, el creador del egoísmo induce a los hombres a que se justifiquen y a que busquen la simpatía de otros en ese camino del egoísmo. En lugar de enmendar sus errores, despiertan la indignación contra el que los reprende, como si ésta exhortación fuera la única causa de la dificultad. Desde los días de los más justos que nosotros hasta los nuestros, tal ha sido el espíritu que se ha manifestado contra quienes osaron condenar el egoísmo y sus similares y conexos.

Mediante la misma falsa representación del carácter del Amor( que empleó alla en el remoto pasado, para hacer parecer severo y tiránico al Amor(que lejos de ser prohibiciones, las leyes de la felicidad constituyen genuinas defensas de derecho), el creador del egoísmo indujo al hombre a "pecar". Y logrado esto, declaró y "demostró" ―según él―(concepto y percepción que domina sobre la mayoría de los grupos seudo religiosos) que las restricciones injustas e imprácticas (ley) del Amor habían sido causa de la caída del hombre, tal como lo habían sido de su propia rebeldía. (rechazando NO el pecado sino a lo que lo señala)

Al echar al creador del egoísmo de su ambiente, el Bien hizo patente su justicia y mantuvo el honor de su trono. Pero cuando el hombre ofendió cediendo a las seducciones del espíritu rebelde (Luci insinúa que en algún momento Dios comió del árbol de la vida y QUE SOLO así se volvió Dios, acto que lo vuelve egoísta por negarse a compartirlo libremente), el Amor dio una inmensa prueba de su amor, consintiendo en que su único hijo muriese por la raza caída (es obvia la falacia de religiones que posteriormente se inventaron, al falsificar la esencia de esa actividad). El carácter del Amor se pone de manifiesto en el sacrificio limpiador y purificador de su hijo.
El poderoso argumento de esa obra y sacrificio demuestra a todo el universo que la ley del Amor no era de ninguna manera responsable del camino de sufrimiento que el creador del egoísmo había escogido para sí mismo y para los que lo siguieran.

Pero no fue tan sólo para realizar el rescate del hombre para lo que el fruto/hijo del Amor vino a la tierra a sufrir y morir. Vino para engrandecer la ley, dignificarla y hacerla honorable. Ni fue tan sólo para que los habitantes de este mundo respetasen la ley tal como y cual debía ser respetada, sino también para demostrar a todos los mundos del universo que la ley del Amor es inmutable. Si las exigencias de ella hubiesen podido descartarse, el Hijo del Amor no habría necesitado dar su vida para expiar la transgresión de ella.

La muerte del Hijo prueba que la ley es inmutable. Y el sacrificio al cual el Amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que los rebeldes pudiesen ser rescatados (en un sentido, estos rebeldes tal como un inocente animalito herido que no se deja ayudar), demuestra a todo el universo—y nada que fuese inferior a este plan habría bastado para demostrarlo ―que la justicia y la misericordia son el fundamento de la ley y del gobierno del Amor. En la ejecución final de ese gobierno, se verá que no existe causa para el egoísmo.

Mientras el propio sacrificio proclama el carácter inmutable de la ley, declara al universo que la paga del egoísmo es aniquilación. El grito agonizante del verdadero Rescatista: “Consumado es,” fue el toque de agonía para el creador del egoísmo. Fue entonces cuando quedó resuelto (en la mesa, aún no en el campo, tal como en su momento Kaddaffi, ya derrotado seguía beligerante) el gran conflicto entre la cooperación y la competencia, que había durado tanto tiempo, y asegurada la extirpación final de lo autodestructivo. (Eso NO significa que el creador del egoísmo NO se revuelVe ya derrotado como alguna vez lo hiciera ya derrotado Sadam Husein)

Todo el universo habrá visto entonces la naturaleza y los resultados del egoísmo. Y su destrucción completa que en un principio hubiese atemorizado a los ángeles y acaso deshonrado las intenciones del Amor, justificará entonces la esencia del Amor y establecerá lo justo de su ley ante un universo de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyos corazones se encontrará escrita dicha ley. Nunca más se manifestará el mal. La predicción del Amor dice: “No se levantará la aflicción segunda vez.”
(Nota: para los propósitos de este ensayo, no atenderé la motivación ámbito y alcances de ese sacrificio).

Romanos 1:18
[ La culpabilidad del hombre ] Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que DETIENEN CON INJUSTICIA la verdad


Volvamos a lo básico:
"¿Por qué a la gente mala le suceden cosas buenas?"

1-Se debe a la imparcialidad de Dios, que hace salir su sol sobre buenos y malos
2-si la recompensa fuera el bienestar, en este mundo, o por el contrario, si el castigo fuera AUTOMÁTICO, no hubiera ateos ni personas que solo piensan en lo que pueden sacar de una relación con el comandante del universo, y NO en la relación misma, Dios busca adoradores que le adoren en teoría y práctica, y desgraciadamenta MUCHOS confuncen creer con pensar(Muchos enseñan a seguir a Jesús por interés al viaje y no por convicción-identificarse con su camino de vida-, esto se amplía en los siguientes párrafos)


La gran moraleja del libro de Job -y que al parecer muy pocos comprenden- es que cosas así pueden pasar:

Textos bíblicos sobre el sufrimiento, conclusiones preliminares:
1-"Es normal que a los buenos les pueda pasar cosas malas", 2-"cuestione a Dios cuando le esté yendo bien"
3-La oferta de Dios es la resurrección LUEGO de una vida de lucha por imitar su estilo de vida, aún en tiempos feos, si la recompensa fuera el bienestar-en este mundo-, no hubiera ateos ni personas que solo quieren viajar en primera clase(Muchos enseñan a seguir a Jesús por interés al viaje y no por convicción-identificarse con su camino de vida-, esto se amplía en los siguientes párrafos):

Textos bíblicos que aclaran el sufrimiento y que a los buenos les puede pasar cosas malas y viceversa:

La esencia del libro de Job demuestra lo dicho, también Esteban fue bueno y murió apedreado, el hermano de Jesús (Santiago) fue muerto a espada por Herodes, etc. Y un verdadero creyente se verifica en tiempos malos, pues no se va a endrogar, emborrachar, suicidar o irse a robar.

Proverbios 20:25
Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.

Eclesiastés 7:14
En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.

Eclesiastés 7:15
15 Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días.

Eclesiastés 8:14 (Reina-Valera 1960)
14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.

Eclesiastés 7:29
29 He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

Proverbios 19:3
La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.

Job 5:18
Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan.

Job 5:6
Porque la aflicción no sale del polvo, Ni la molestia brota de la tierra.

Proverbios 26:2
2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo,
Así la maldición nunca vendrá sin causa.


Partes del Reino de Dios:
a)Un Rey(Jesús)
b)Un territorio(la promesa a Abrahám**+vida eterna para disfrutarla:la Nueva Jerusalen NO es una nave que venga a traernos)
c)Un marco jurídico(el código íntimo de conducta de Dios, o sea las genuinas leyes de la felicidad)
d)Un pueblo(los justificados)
La Buena Noticia EN SÍ ES:
El evangelio es la buena noticia del literal y concreto gobierno de Dios sustituyendo próximamente los gobiernos del mundo;
EN ESPECÍFICO el evangelio CONSISTE en: la posibilidad de participar con Jesucristo en su gobierno del que vendrá a asumir y tomar posesión y mando próximamente.

**Romanos 4:13"..fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo.."Hech 26:6"Y ahora, por la esperanza de promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio"Salmos 68:16¿Por qué observáis, oh montes altos, Al monte que deseó Dios para su morada?Ciertamente Jehová habitará en él para siempreÉxodo 32:13..daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Juan 6:51".. mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo"2Co 5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.."Juan 3:17" Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" Daniel 7:27 "y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno"(la Nueva Jerusalen No es una nave que venga a traernos)Juan 3:16 Porque de tal forma amó Dios al mundo.."Apoc22:5"..porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos"Hebr 2:5"Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando". Las bodas del Cordero SOLO se mencionan en Apoc 19, y SERÁN en la tierra: Apoc 19:4"inclinaron su rostro a tierra". En realidad quien inventó que los justos se van al cielo fue Benedicto 12,Año 1336, Bula papal "Benedictus Deus", pues Mateo 25 dice siete veces "entonces"-NUNCA dice "al morir"-, el peligro reside en que la frase "Iremos al cielo" NO aparece en la biblia, pues la recompensa es vida eterna, NO un viaje, y CONSTITUYE la fábula pagana de "ir al Olimpo a vivir con los dioses", puerta de entrada a otras fábulas paganas a través del modus operandi de tomar en forma literal las diferentes metáforas de la eternidad). De hecho Benedicto 12-y sus leales-entra al campo de la adivinación haciendo honor al nombre del Vaticano que significa vaticinio o adivinación. Muchos enseñan a seguir a Jesús por interés al viaje y no por convicción.

Al parecer cada variación del mito sobrevive y vegeta en completa orfandad filosófica-al menos en lo que a declaraciones DIRECTAS de la biblia se refiere-, y los grupos que honran esa copa de dogmas neopaganos CONSTITUYEN en efecto, una rama de católicos, lo cual explica la tesis del Sr. Ratzinger: "Los grupos menores SON católicos, solo que lo han olvidado, pero regresarán al recordarles que enseñan lo mismo que nosotros"; pues también se enfurecen al mostrarles la abundancia de textos con enseñanzas directas de la biblia; la pregunta es: Seguimos al Cordero por interés al viaje? o le seguimos porque nos identificamos con su camino de vida?, es el viejo antagonismo entre la filosofía de la pala/cuchara, versus la filosofía del azadón/tenedor. Muchos enseñan a seguir a Jesús por interés al viaje y no por convicción: La obediencia(imitación de las propias costumbres del Cordero-excepto circuncidarse y ley del sacerdocio, su templo, ritos y sacrificios-) NO es condición ni mucho menos premisa de la fe, ella tan solo evidenciará el resultado de su desarrollo: Abrahám viajó como resultado de su fe: Regla básica de interpretación: Si a través de una supuesta interpretación se llega a una variación de un mito pagano/o a una frase desconocida por los apóstoles(sofisma o implicación aberrante)-y existiendo declaraciones directas de la biblia al respecto-SE DEBE DESECHAR ESA INTERPRETACIÓN. Vea acá en la columna derecha la posición doctrinal "solo biblia", pues fue el papa Clemente VII(1478–1534) quien rechazó la propuesta de realizar un concilio en que se usara SOLO LA BIBLIA***: en el siguiente concilio(Trento) "decidieron" por Ud. unos trescientos sacerdotes que la biblia tiene LA MISMA autoridad que las enseñanzas humanas, y que SOLO los eruditos vaticanos la pueden interpretar. Solo recientemente se forjó LA MÁS FORMIDABLE HERRAMIENTA de análisis lingüístico usada por los eruditos mejor informados, que en la práctica es como un eliminador de opiniones subjetivas: el contexto.
***El concilio de Trento participó un 70% de italianos preparados por el pagano que educaba cardenales, y dominado POR la escuela que hizo sus preparativos, los dominicos de Salamanca, que NO usaban la biblia porque estaba prohibida hacía 300 años, sino un libro de Tomás de Aquino basado en Aristóteles(si lo duda lea ahí "la cuestión 97", donde Aquino "demuestra" el "alma inmortal" sin usar la biblia, ya que en ésta virtualmente no aparece la palabra"inmortal", y Ro 5:12 se refiere a la muerte eterna), de hecho Roger Bacon ya hacía 300 años se quejaba de que YA NO se estudiaba la biblia sino a sabios griegos, de ahí el antiguo adagio de Asia Menor(Troya)"No confío en los griegos aunque traigan regalos", en guerra cantada no muere soldado, pero aman el caballo troyano del espiritismo, basado en el dogma pagano de los muertos vivientes. Vea por si mismo/a como un supuesto teólogo "demuestra y prueba" la existencia del alma inmortal, pero que NUNCA menciona la biblia ni mucho menos la cita: Tan solo click acá.

El culto solar es la base contextual de la pascua dominical,(un sincretismo abrazado sin vacilar en el siglo I por los primeros obispos de Roma, concretamente Sixto I).
Mientras que el alma inmortal forma la base del espiritismo, el culto solar crea para los protestantes un lazo de simpatía con la religión híbrida romana, la cual suprimiendo (según ella) el segundo mandamiento (No representar ni evocar a Dios físicamente) allanó el camino en que el engaño los unirá en un solo cuerpo a protestantes y católicos atrayéndolos a todos a las filas del espiritismo (quien hace aparecer al enemigo como benefactor y sanador de la humanidad, concepción y cultura tan agresivamente impulsados por Hollywood). No es por eso casual que ya unos y otros son supersticiosos, aunque se carece de estudios que documenten quien de ellos son más supersticiosos.





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QUE SE DIVIERTAN!!!
Actualizados al 2011:
1a-Art cláusula 151:
151- Qué ordenó predicar Jesús EN REALIDAD?
1b- Los diez mandamientos explicados en pdf (Es un pdf, necesitas tener el acrobat, túmbalo acá)
1- La verdadera historia de la verdadera iglesia en pdf. El autor de este libro es célebre por RESTAURAR una interpretación de la biblia BASADA EN ELLA MISMA, y no en antiguos mitos paganos.(Es un pdf, necesitas tener el acrobat, túmbalo acá)


2- Dónde está hoy la verdadera iglesia?
7-Art claúsula 77 77-La verdadera historia de la verdadera iglesia

ok
Nunca dejemos de soñar, eso es lo más relevante; porque el futuro nos pertenece a todos los soñadores!
"Lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada" (Edmund Burke)

Alienación: definición: estado del sujeto durante el cual está fuera de si mismo, volviéndose extraño con respeCto de la realidad a la que pertenece" (la causa de la alienación es al parecer el sistema basado en la propiedad privada, y la absoluta ausencia de valores genuinos).

Arte Poética: Poesía, perdóname por haberte hecho comprender que no estás hecha sólo de palabras (Roque Dalton, El Salvador)

Buscar la justicia es obedecer COMO lo hacía Jesús : Quienes se rehusan a obedecer COMO Él lo hacía [exceptuando circuncidarse y sacrificar animales para Dios], ponen en duda su método y lo hacen mentiroso. [Juan 3:36 (La Biblia de las Américas) 36: El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.]

Si quieres que Dios te oiga, escucha Y ENSAYA primero lo que Dios dice, pues Él habló primero, y si quieres escuchar lo que te falta oir, Escucha y practica lo que YA te dijo.
Si una enseñanza se puede practicar de dos formas diferentes; un creyente genuino practicará la que es MÁS CONSECUENTE O QUE CONCUERDA MÁS con la actuación del Cordero; exceptuando circuncidarse o sacrificar animales para Dios.

11 comentarios:

  1. hola, es interesante!!!
    Sufrimos por el pecado y la muerte que entro en la humanidad.Eso trajo un monton de consecuencias terribles a los descendientes de ADAN

    saludos

    ResponderEliminar
  2. Qué bueno que te veo por acá :)

    Y definitivamente siiii.. salta a la vista que ES la desobediencia PERSONAL a las leyes divinas, y (tan solo como precedente) la caída de los primeros seres humanos lo que causa el sufrimiento.

    Mucha de esa responsabilidad recae sobre las mayoría de organizaciones de fe, que NO rechazan el pecado, sino a LO que lo señala, lo cual hacen sistemáticamente

    Y en el mundo es muy poco y pobre el énfasis que se hace en esto último...

    Desearía hacerles llegar el original (es MÁS claro y algo grande) pues desapareció la página de donde lo saqué y TRATAR DE rescatarlo:

    http://redadvenir.org/lecturas/El%20camino%20a%20Cristo.pdf pag 95

    Como dije, la pag ha desparecido, pero estoy pensando en publicarlo en un post aparte, o subirlo a un share que no lo borre NUNCA, pero no se cual sería ese...

    Créelo, la sola lectura de ese artículo compunge INMENSAMENTE el ser y hasta escapa a llorar uno al tomar conciencia de la compasión de la que se ha sido objeto.

    Saludos para todos...

    ResponderEliminar
  3. 1-
    Acá está completa una de las versiones, en cuatro o cinco partes porque el límite es 4000 carácteres:
    El Motivo del Dolor
    y el Sufrimiento
    Cómo empezó todo, por qué se encuentre aquí, cuándo terminará.
    ——————————————————————
    Cómo empezó el pecado? Por qué hay pecado?
    He aquí uno de los capítulos mas abarcantes en todo este libro.
    De todas las historias, la mas asombrosa–cómo empezó el pecado—
    Aunque rodeado de abnegación, algo sucedió.
    Qué podía transformar un ángel de luz en un
    diablo–en el mero centro del cielo? Esto es
    algo que Ud. querrá leer. Le explicará por qué Dios tuvo que esperar,
    y el maravilloso futuro para sus hijos por haber esperado—
    ——————————————————————


    Para muchos el origen del pecado y el por
    qué de su existencia es causa de gran
    perplejidad. Ven la obra del mal con sus terribles
    resultados de dolor y desolación, y se preguntan
    cómo puede existir todo eso bajo la soberanía
    de aquel cuya sabiduría, poder y amor son
    infinitos. Es esto un misterio que no pueden
    explicarse. Y su incertidumbre y sus dudas los
    dejan ciegos ante las verdades plenamente
    reveladas en la palabra de Dios y esenciales para
    la salvación. Hay quienes, en sus investigaciones
    acerca de la existencia del pecado, tratan de inquirir
    lo que Dios nunca reveló; de aquí que no
    encuentren solución a sus dificultades; y los que
    son dominados por una disposición a la duda y a
    la cavilación lo aducen como disculpa para rechazar
    las palabras de la santa Escritura. Otros, sin embargo,
    no se pueden dar cuenta satisfactoria del
    gran problema del mal, debido a la circunstancia
    de que la tradición y las falsas interpretaciones han
    obscurecido las enseñanzas de la biblia referentes
    al carácter de Dios, la naturaleza de su gobierno y
    los principios de su actitud hacia el pecado.
    Es imposible explicar el origen del pecado
    y dar razón de su existencia. Sin embargo, se
    puede comprender suficientemente lo que atañe
    al origen y a la disposición final del pecado,
    para hacer enteramente manifiesta la justicia y
    benevolencia de Dios en su modo de proceder
    contra todo mal. Nada se enseña con mayor
    claridad en las sagradas escrituras que el hecho de
    que Dios no fue en nada responsable de la
    introducción del pecado en el mundo, y de que
    no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios,
    ni error alguno en el gobierno divino que dieran
    lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no
    hay razón que pueda explicar su presencia. Es
    algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría
    a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa
    en su favor o señalar la causa de su existencia,
    dejaría de ser pecado. La única definición del
    pecado es la que da la palabra de Dios: “el
    pecado es transgresión de la ley;” es la
    manifestación exterior de un principio en pugna con
    la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino.
    Antes de la aparición del pecado había paz
    y gozo en todo el universo. Todo guardaba
    perfecta armonía con la voluntad del creador.

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  4. 2-El amor a Dios estaba por encima de todo, y el amor de unos a otros era imparcial. Cristo el verbo, el unigénito de Dios, era uno con el padre eterno: uno en naturaleza, en carácter y en designios; era el único ser en todo el universo que podía entrar en todos los consejos y designios de Dios. Fue por intermedio de Cristo por quien el padre efectuó la creación de todos los seres celestiales. “Por el fueron
    creadas todas las cosas, en los cielos, . . . ora sean tronos, o dominios, o principados, o poderes” Colosenses 1:16.; y todo el cielo rendía homenaje tanto a Cristo como al padre.
    Como la ley de amor era el fundamento del
    gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter. No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente.
    Pero hubo un ser que prefirió pervertir esta
    libertad.

    El pecado nació en aquel que, después
    de Cristo, había sido el más honrado por Dios
    y el más exaltado en honor y en gloria entre los
    habitantes del cielo. Antes de su caída, Lucifer
    era el primero de los querubines que cubrían el
    propiciatorio santo y sin mácula. “Así dice
    Jehová el señor: ¡tú eres el sello de perfección, lleno
    de sabiduría, y consumado en hermosura! En el
    edén, jardín de Dios, estabas; de toda piedra
    preciosa era tu vestidura.” “Eras el querubín ungido que cubrías con tus alas; yo te constituí para esto; en el santo monte de Dios estabas, en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad fue hallada en ti.” Ezequiel 28:12-
    15.

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  5. Lucifer habría podido seguir gozando del favor
    de Dios, amado y honrado por toda la hueste
    angélica, empleando sus nobles facultades para
    beneficiar a los demás y para glorificar a su hacedor.
    Pero el profeta dice: “se te ha engreído el corazón a
    causa de tu hermosura; has corrompido tu
    sabiduría con motivo de tu esplendor.” (Vers. 17.)
    poco a poco, Lucifer se abandonó al deseo de la
    propia exaltación. “Has puesto tu corazón como
    corazón de Dios.” “Tú . . que dijiste . . ¡al cielo
    subiré; sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi
    trono, y me sentaré en el monte de asamblea . . me
    remontaré sobre las alturas de las nubes; seré
    semejante al altísimo!” Ezequiel 28:6; Isaías 14:13,
    14. En lugar de procurar que Dios fuese objeto
    principal de los afectos y de la obediencia de
    sus criaturas, Lucifer se esforzó por granjearse
    el servicio y el homenaje de ellas. Y, codiciando
    los honores que el padre infinito había concedido
    a su hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba a
    un poder que sólo Cristo tenía derecho a ejercer.
    El cielo entero se había regocijado en reflejar
    la gloria del creador y entonar sus alabanzas. Y
    en tanto que Dios era así honrado, todo era paz
    y dicha. Pero una nota discordante vino a romper
    las armonías celestiales. El amor y la exaltación
    de sí mismo, contrarios al plan del creador,
    despertaron presentimientos del mal en las mentes
    de aquellos entre quienes la gloria de Dios lo
    superaba todo. Los concejos celestiales rogaron
    a Lucifer. El hijo de Dios le presentó la grandeza,
    la bondad y la justicia del creador, y la naturaleza
    sagrada e inmutable de su ley. Dios mismo había
    establecido el orden del cielo, y Lucifer al apartarse
    de él, iba a deshonrar a su creador y a atraer la
    ruina sobre sí mismo. Pero la amonestación dada
    con un espíritu de amor y misericordia infinitos,
    sólo despertó espíritu de resistencia. Lucifer
    dejó prevalecer sus celos y su rivalidad con
    Cristo, y se volvió aún más obstinado.
    El orgullo de su propia gloria le hizo desear
    la supremacía. Lucifer no apreció como don de su
    creador los altos honores que Dios le había
    conferido, y no sintió gratitud alguna. Se glorificaba
    de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a
    Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial. Los ángeles se deleitaban en ejecutar sus
    órdenes, y estaba revestido de sabiduría y gloria
    sobre todos ellos. Sin embargo, el hijo de Dios
    era el soberano reconocido del cielo, y gozaba
    de la misma autoridad y poder que el padre.
    Cristo tomaba parte en todos los consejos de
    Dios, mientras que a Lucifer no le era permitido
    entrar así en los designios divinos. Y este ángel
    poderoso se preguntaba por qué había de tener
    Cristo la supremacía y recibir más honra que él
    mismo.
    Abandonando el lugar que ocupaba en la
    presencia inmediata del padre, Lucifer salió a
    difundir el espíritu de descontento entre los
    ángeles. Obrando con misterioso sigilo y
    encubriendo durante algún tiempo sus verdaderos
    fines bajo una apariencia de respeto hacia Dios, se
    esforzó en despertar el descontento respecto a
    las leyes que gobernaban a los seres divinos,
    insinuando que ellas imponían restricciones
    innecesarias. Insistía en que siendo dotados de
    una naturaleza santa, los ángeles debían obedecer
    los dictados de su propia voluntad. Procuró ganarse
    la simpatía de ellos haciéndoles creer que Dios
    había obrado injustamente con él, concediendo a
    Cristo honor supremo. Dio a entender que al
    aspirar a mayor poder y honor, no trataba de
    exaltarse a sí mismo sino de asegurar libertad
    para todos los habitantes del cielo, a fin de que
    pudiesen así alcanzar a un nivel superior de
    existencia.

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  6. 4-
    En su gran misericordia, Dios soportó por
    largo tiempo a Lucifer. Este no fue expulsado
    inmediatamente de su elevado puesto, cuando se
    dejó arrastrar por primera vez por el espíritu de
    descontento, ni tampoco cuando empezó a
    presentar sus falsos asertos a los ángeles leales. Fue
    retenido aún por mucho tiempo en el cielo. Varias y
    repetidas veces se le ofreció el perdón con tal de
    que se arrepintiese y se sometiese. Para
    convencerle de su error se hicieron esfuerzos
    de que sólo el amor y la sabiduría infinitos eran
    capaces. Hasta entonces no se había conocido
    el espíritu de descontento en el cielo. El mismo
    Lucifer no veía en un principio hasta dónde le
    llevaría este espíritu; no comprendía la verdadera
    naturaleza de sus sentimientos. Pero cuando se
    demostró que su descontento no tenía motivo,

    Lucifer se convenció de que no tenía razón,
    que lo que Dios pedía era justo, y que debía
    reconocerlo ante todo el cielo. De haberlo hecho
    así, se habría salvado a sí mismo y a muchos
    ángeles. En ese entonces no había él negado aún
    toda obediencia a Dios. Aunque había abandonado
    su puesto de querubín cubridor, habría sido no
    obstante restablecido en su oficio si, reconociendo
    la sabiduría del creador, hubiese estado dispuesto
    a volver a Dios y si se hubiese contentado con
    ocupar el lugar que le correspondía en el plan de
    Dios. Pero el orgullo le impidió someterse. Se
    empeñó en defender su proceder insistiendo en
    que no necesitaba arrepentirse, y se entregó de
    lleno al gran conflicto con su hacedor.
    Desde entonces dedicó todo el poder de su
    gran inteligencia a la tarea de engañar, para
    asegurarse la simpatía de los ángeles que habían
    estado bajo sus órdenes. Hasta el hecho de que
    Cristo le había prevenido y aconsejado fue
    desnaturalizado para servir a sus pérfidos
    designios. A los que estaban más estrechamente
    ligados a el por el amor y la confianza, Satanás les
    hizo creer que había sido mal juzgado, que no se
    había respetado su posición y que se le quería
    coartar la libertad. Después de haber así
    desnaturalizado las palabras de Cristo, pasó a
    prevaricar y a mentir descaradamente, acusando
    al hijo de Dios de querer humillarlo ante los
    habitantes del cielo. Además trató de crear una
    situación falsa entre sí mismo y los ángeles aún
    leales. Todos aquellos a quienes no pudo
    sobornar y atraer completamente a su lado, los
    acusó de indiferencia respecto a los intereses
    de los seres celestiales. Acusó a los que
    permanecían fieles a Dios, de aquello mismo
    que estaba haciendo. Y para sostener contra Dios
    la acusación de injusticia para con él, recurrió a
    una falsa presentación de las palabras y de los actos
    del creador. Su política consistía en confundir a
    los ángeles con argumentos sutiles acerca de
    los designios de Dios. Todo lo sencillo lo envolvía
    en misterio, y valiéndose de artera perversión, hacía
    nacer dudas respecto a las declaraciones más
    terminantes de Jehová. Su posición elevada y su
    estrecha relación con la administración divina,
    daban mayor fuerza a sus representaciones, y
    muchos ángeles fueron inducidos a unirse con él
    en su rebelión contra la autoridad celestial.
    Dios permitió en su sabiduría que Satanás
    prosiguiese su obra hasta que el espíritu de
    desafecto se convirtiese en activa rebeldía. Era
    necesario que sus planes se desarrollaran por
    completo para que su naturaleza y sus
    tendencias quedaran a la vista de todos. Lucifer, como querubín ungido, había sido grandemente
    exaltado; era muy amado de los seres celestiales y
    ejercía poderosa influencia sobre ellos. El gobierno
    de Dios no incluía sólo a los habitantes del cielo
    sino también a los de todos los mundos que el había
    creado; y Satanás pensó que si podía arrastrar a
    los ángeles del cielo en su rebeldía, podría
    también arrastrar a los habitantes de los demás
    mundos.

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  7. 5-
    Había presentado arteramente su manera
    de ver la cuestión, valiéndose de sofismas y fraude
    para conseguir sus fines. Tenía gran poder para
    engañar, y al usar su disfraz de mentira había obtenido una ventaja.
    Ni aun los ángeles leales
    podían discernir plenamente su carácter ni ver
    adónde conducía su obra.
    Satanás había sido tan altamente honrado,
    y todos sus actos estaban tan revestidos de
    misterio, que era difícil revelar a los ángeles la
    verdadera naturaleza de su obra. Antes de su
    completo desarrollo, el pecado no podía aparecer
    como el mal que era en realidad. Hasta entonces
    no había existido en el universo de Dios, y los seres
    santos no tenían idea de su naturaleza y
    malignidad. No podían ni entrever las terribles
    consecuencias que resultarían de poner a un lado
    la ley de Dios. Al principio, Satanás había
    ocultado su obra bajo una astuta profesión de
    lealtad para con Dios. Aseveraba que se
    desvelaba por honrar a Dios, afianzar su
    gobierno y asegurar el bien de todos los
    habitantes del cielo. Mientras difundía el descontento
    entre los ángeles que estaban bajo sus
    órdenes, aparentaba hacer cuanto le era posible
    por que desapareciera ese mismo descontento.
    Sostenía que los cambios que reclamaba en el orden
    y en las leyes del gobierno de Dios eran necesarios
    para conservar la armonía en el cielo.
    En su trato con el pecado, Dios no podía
    sino obrar con justicia y verdad. Satanás podía
    hacer uso de armas de las cuales Dios no podía
    valerse: la lisonja y el engaño. Satanás había
    tratado de falsificar la palabra de Dios y había
    representado de un modo falso su plan de gobierno
    ante los ángeles, sosteniendo que Dios no era justo
    al imponer leyes y reglas a los habitantes del cielo;
    que al exigir de sus criaturas sumisión y obediencia,
    sólo estaba buscando su propia gloria. Por eso
    debía ser puesto de manifiesto ante los
    habitantes del cielo y ante los de todos los
    mundos, que el gobierno de Dios era justo y su
    ley perfecta. Satanás había dado a entender que
    él mismo trataba de promover el bien del universo.
    Todos debían llegar a comprender el verdadero
    carácter del usurpador y el propósito que le
    animaba. Había que dejarle tiempo para que se

    diera a conocer por sus actos de maldad.
    Satanás achacaba a la ley y al gobierno de
    Dios la discordia que su propia conducta había
    introducido en el cielo. Declaraba que todo el
    mal provenía de la administración divina.
    Aseveraba que lo que él mismo quería era
    perfeccionar los estatutos de Jehová. Era pues
    necesario que diera a conocer la naturaleza de sus
    pretensiones y los resultados de los cambios que él
    proponía introducir en la ley divina. Su propia obra
    debía condenarle. Satanás había declarado
    desde un principio que no estaba en rebelión.
    El universo entero debía ver al seductor
    desenmascarado.
    Aun cuando quedó resuelto que Satanás no
    podría permanecer por más tiempo en el cielo,
    la sabiduría infinita no le destruyó. En vista de
    que sólo un servicio de amor puede ser aceptable a
    Dios, la sumisión de sus criaturas debe proceder
    de una convicción de su justicia y benevolencia. Los
    habitantes del cielo y de los demás mundos, no
    estando preparados para comprender la
    naturaleza ni las consecuencias del pecado, no
    podrían haber reconocido la justicia y misericordia
    de Dios en la destrucción de Satanás. De
    haber sido éste aniquilado inmediatamente,
    aquéllos habrían servido a Dios por miedo más bien
    que por amor. La influencia del seductor no habría
    quedado destruida del todo, ni el espíritu de
    rebelión habría sido extirpado por completo. Para
    bien del universo entero a través de las edades
    sin fin, era preciso dejar que el mal llegase a su
    madurez, y que Satanás desarrollase más
    completamente sus principios, a fin de que todos
    los seres creados reconociesen el verdadero carácter
    de los cargos que arrojara él contra el gobierno divino
    y a fin de que quedaran para siempre incontrovertibles
    la justicia y la misericordia de Dios, así
    como el carácter inmutable de su ley.

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  8. 6-
    La rebeldía de Satanás, cual testimonio
    perpetuo de la naturaleza y de los resultados
    terribles del pecado, debía servir de lección al
    universo en todo el curso de las edades futuras.
    La obra del gobierno de Satanás, sus efectos
    sobre los hombres y los ángeles, harían patentes
    los resultados del desprecio de la autoridad
    divina. Demostrarían que de la existencia del gobierno de Dios y de su ley depende el bienestar de
    todas las criaturas que el ha formado. De este modo
    la historia del terrible experimento de la rebeldía,
    sería para todos los seres santos una salvaguardia
    eterna destinada a precaverlos contra todo engaño
    respecto a la índole de la transgresión, y a guardarlos de cometer pecado y de sufrir el castigo
    consiguiente.
    El gran usurpador siguió justificándose
    hasta el fin mismo de la controversia en el cielo.
    Cuando se dio a saber que, con todos sus
    secuaces, iba a ser expulsado de las moradas
    de la dicha, el jefe rebelde declaró audazmente
    su desprecio de la ley del creador. Reiteró su
    aserto de que los ángeles no necesitaban sujeción,
    sino que debía dejárseles seguir su propia voluntad,
    que los dirigiría siempre bien. Denunció los
    estatutos divinos como restricción de su libertad
    y declaró que el objeto que él perseguía era
    asegurar la abolición de la ley para que, libres
    de esta traba, las huestes del cielo pudiesen
    alcanzar un grado de existencia más elevado y
    glorioso.
    De común acuerdo Satanás y su hueste
    culparon a Cristo de su rebelión, declarando
    que si no hubiesen sido censurados, no se
    habrían rebelado. Así obstinados y arrogantes en
    su deslealtad, vanamente empeñados en trastornar
    el gobierno de Dios, al mismo tiempo que en son
    de blasfemia decían ser ellos mismos víctimas
    inocentes de un poder opresivo, el gran rebelde y
    todos sus secuaces fueron al fin echados del
    cielo.
    El mismo espíritu que fomentara la rebelión
    en el cielo, continúa inspirándola en la tierra.
    Satanás ha seguido con los hombres la misma
    política que siguiera con los ángeles. Su espíritu
    impera ahora en los hijos de desobediencia. Como
    él, tratan éstos de romper el freno de la ley de Dios,
    y prometen a los hombres la libertad mediante la
    transgresión de los preceptos de aquélla. La
    reprensión del pecado despierta aún el espíritu de
    odio y resistencia. Cuando los mensajeros que Dios
    envía para amonestar tocan a la conciencia, Satanás
    induce a los hombres a que se justifiquen y a
    que busquen la simpatía de otros en su camino
    de pecado. En lugar de enmendar sus errores,
    despiertan la indignación contra el que los
    reprende, como si éste fuera la única causa de la
    dificultad. Desde los días del justo Abel hasta los
    nuestros, tal ha sido el espíritu que se ha
    manifestado contra quienes osaron condenar el
    pecado.
    Mediante la misma falsa representación del
    carácter de Dios que empleó en el cielo, para hacerle
    parecer severo y tiránico, Satanás indujo al
    hombre a pecar. Y logrado esto, declaró que las
    restricciones injustas de Dios habían sido causa
    de la caída del hombre, como lo habían sido de
    su propia rebeldía.
    Pero el mismo Dios eterno da a conocer así su
    carácter: “¡Jehová, Jehová, Dios compasivo y
    clemente, lento en iras y grande en misericordia y

    en fidelidad; que usa de misericordia hasta la
    milésima generación; que perdona la iniquidad, la
    transgresión y el pecado, pero que de ningún modo
    tendrá por inocente al rebelde!” Éxodo 34:6, 7.

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  9. 7-
    Al echar a Satanás del cielo, Dios hizo
    patente su justicia y mantuvo el honor de su
    trono. Pero cuando el hombre pecó cediendo a
    las seducciones del espíritu apóstata, Dios dio
    una prueba de su amor, consintiendo en que su
    hijo unigénito muriese por la raza caída. El
    carácter de Dios se pone de manifiesto en el
    sacrificio expiatorio de Cristo. El poderoso
    argumento de la cruz demuestra a todo el universo
    que el gobierno de Dios no era de ninguna manera
    responsable del camino de pecado que Lucifer
    había escogido.
    El carácter del gran engañador se mostró
    tal cual era en la lucha entre Cristo y Satanás,
    durante el ministerio terrenal del salvador. Nada
    habría podido desarraigar tan completamente
    las simpatías que los ángeles celestiales y todo
    el universo leal pudieran sentir hacia Satanás,
    como su guerra cruel contra el redentor del
    mundo. Su petición atrevida y blasfema de que
    Cristo le rindiese homenaje, su orgullosa presunción
    que le hizo transportarlo a la cúspide del monte y a
    las almenas del templo, la intención malévola que
    mostró al instarle a que se arrojara de aquella
    vertiginosa altura, la inquina implacable con la cual
    persiguió al salvador por todas partes, e inspiró a
    los corazones de los sacerdotes y del pueblo a que
    rechazaran su amor y a que gritaran al fin:
    “¡crucifícale! ¡Crucifícale!”—todo esto despertó el
    asombro y la indignación del universo.
    Fue Satanás el que impulsó al mundo a
    rechazar a Cristo. El príncipe del mal hizo cuanto
    pudo y empleó toda su astucia para matar a
    Jesús, pues vio que la misericordia y el amor
    del Salvador, su compasión y su tierna piedad
    estaban representando ante el mundo el carácter
    de Dios. Satanás disputó todos los asertos del hijo
    de Dios, y empleó a los hombres como agentes suyos
    para llenar la vida del Salvador de sufrimientos y
    penas. Los sofismas y las mentiras por medio de
    los cuales procuró obstaculizar la obra de Jesús,
    el odio manifestado por los hijos de rebelión, sus
    acusaciones crueles contra aquel cuya vida se rigió
    por una bondad sin precedente, todo ello provenía
    de un sentimiento de venganza profundamente
    arraigado. Los fuegos concentrados de la envidia
    y de la malicia, del odio y de la venganza,
    estallaron en el calvario contra el hijo de Dios,
    mientras el cielo miraba con silencioso horror.
    Consumado ya el gran sacrificio, Cristo subió
    al cielo, rehusando la adoración de los ángeles,
    mientras no hubiese presentado la petición: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde
    yo estoy, ellos estén también conmigo.” Juan 17:24.
    Entonces, con amor y poder indecibles, el Padre
    respondió desde su trono: “adórenle todos los
    ángeles de Dios.” Hebreos 1:6. No había ni una
    mancha en Jesús. Acabada su humillación,
    cumplido su sacrificio, le fue dado un nombre que
    está por encima de todo otro nombre.
    Entonces fue cuando la culpabilidad de
    Satanás se destacó en toda su desnudez. Había
    dado a conocer su verdadero carácter de
    mentiroso y asesino. Se echó de ver que el mismo
    espíritu con el cual el gobernaba a los hijos de los
    hombres que estaban bajo su poder, lo habría
    manifestado en el cielo si hubiese podido gobernar
    a los habitantes de éste. Había aseverado que la
    transgresión de la ley de Dios traería consigo
    libertad y ensalzamiento; pero lo que trajo en
    realidad fue servidumbre y degradación.
    Los falsos cargos de Satanás contra el
    carácter del gobierno divino aparecieron en su
    verdadera luz. El había acusado a Dios de buscar
    tan sólo su propia exaltación con las exigencias de
    sumisión y obediencia por parte de sus criaturas, y
    había declarado que mientras el Creador exigía que
    todos se negasen a sí mismos El mismo no
    practicaba la abnegación ni hacía sacrificio alguno.

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  10. 8-
    Entonces se vio que para salvar una raza caída
    y pecadora, el Legislador del universo había
    hecho el mayor sacrificio que el amor pudiera
    inspirar, pues “Dios estaba en Cristo reconciliando
    el mundo a sí” (2 Corintios 5:19). Vióse además
    que mientras Lucifer había abierto la puerta al
    pecado debido a su sed de honores y supremacía,
    Cristo, para destruir el pecado, se había
    humillado y hecho obediente hasta la muerte.
    Dios habla manifestado cuánto aborrece los
    principios de rebelión. Todo el cielo vio su
    justicia revelada, tanto en la condenación de
    Satanás como en la redención del hombre. Lucifer había declarado que si la ley de Dios era
    inmutable y su penalidad irremisible, todo
    transgresor debía ser excluido para siempre de la
    gracia del Creador. El había sostenido que la raza
    pecaminosa se encontraba fuera del alcance de la
    redención, y era por consiguiente presa legítima
    suya. Pero la muerte de Cristo fue un argumento
    irrefutable en favor del hombre. La penalidad de
    la ley caía sobre él que era igual a Dios, y el hombre
    quedaba libre de aceptar la justicia de Dios y de
    triunfar del poder de Satanás mediante una vida
    de arrepentimiento y humillación, como el Hijo de
    Dios había triunfado. Así Dios es justo, al mismo
    tiempo que justifica a todos los que creen en Jesús.

    Pero no fue tan sólo para realizar la
    redención del hombre para lo que Cristo vino a
    la tierra a sufrir y morir. Vino para engrandecer
    la ley y hacerla honorable. Ni fue tan sólo para
    que los habitantes de este mundo respetasen la ley
    cual debía ser respetada, sino también para
    demostrar a todos los mundos del universo que la
    ley de Dios es inmutable. Si las exigencias de ella
    hubiesen podido descartarse, el Hijo de Dios
    no habría necesitado dar su vida para expiar la
    transgresión de ella. La muerte de Cristo prueba
    que la ley es inmutable. Y el sacrificio al cual el
    amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que
    los pecadores pudiesen ser redimidos, demuestra
    a todo el universo—y nada que fuese inferior a este
    plan habría bastado para demostrarlo—que la
    justicia y la misericordia son el fundamento de la
    ley y del gobierno de Dios.

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  11. 9-
    En la ejecución final del juicio se verá que
    no existe causa para el pecado. Cuando el Juez
    de toda la tierra pregunte a Satanás: “¿Por qué te
    rebelaste contra Mí y arrebataste súbditos de mi
    reino?” el autor del mal no podrá ofrecer excusa
    alguna. Toda boca permanecerá cerrada, todas las
    huestes rebeldes que darán mudas.
    Mientras la cruz del Calvario proclama el
    carácter inmutable de la ley, declara al universo
    que la paga del pecado es muerte. El grito
    agonizante del Salvador: “Consumado es,” fue
    el toque de agonía para Satanás. Fue entonces
    cuando quedó zanjado el gran conflicto que
    había durado tanto tiempo y asegurada la
    extirpación final del mal. El Hijo de Dios atravesó
    los umbrales de la tumba, “para destruir por la
    muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a
    saber, al diablo.” (Hebreos 2:14.) El deseo que Lucifer tenía de exaltarse a sí mismo le había hecho
    decir:
    “¡Sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono,
    . . seré semejante al Altísimo!” Dios declara: “Te
    torno en ceniza sobre la tierra . . y no existirás más
    para siempre.” (Isaías 14:13, 14; Ezequiel 28:18,
    19.) Eso será cuando venga “el día ardiente como
    un horno; y todos los soberbios, y todos los que
    hacen maldad, serán estopa; y aquel día que
    vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los
    ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama”
    (Malaquías 4: l).
    Todo el universo habrá visto la naturaleza y
    los resultados del pecado. Y su destrucción
    completa que en un principio hubiese
    atemorizado a los ángeles y deshonrado a Dios,
    justificará entonces el amor de Dios y
    establecerá su gloria ante un universo de seres
    que se deleitarán en hacer su voluntad y en
    cuyos corazones se encontrará su ley. Nunca
    más se manifestará el mal. La Palabra de Dios
    dice: “No se levantará la aflicción segunda vez.”
    (Nahum 1:9). La ley de Dios que Satanás vituperó
    como yugo de servidumbre, será honrada como ley
    de libertad. Después de haber pasado por tal
    prueba y experiencia, la creación no se desviará
    jamás de la sumisión a Aquel que se dio a
    conocer en sus obras como Dios de amor
    insondable y sabiduría infinita.
    “En todas sus aflicciones él fue también afligido, y el
    Ángel de Su presencia los salvó: en su amor y su misericordia los redimió; y los llevó consigo todos los días de
    antaño.”
    —Isaías 63:9
    “He aquí, todo el que tenga sed, venid a las aguas, y el
    que no tiene dinero; venga, compre, y coma; si, venga,
    compre vino y leche sin dinero y sin precio.”
    —Isaías 55:1
    “Él es el que en nuestro abatimiento se acordó de
    nosotros, porque para siempre es su misericordia.”
    —Salmo 136:23
    la fuente es una de las citadas en el artículo, saludos

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